Comienzan las «súper IPO» con SpaceX

La colocación de acciones prevista para junio de 2026 busca captar 80.000 millones con valoración récord, impulsada por Starlink y un mercado IPO reavivado por la IA, aunque persisten dudas por precio y dependencia ejecutiva

SpaceX, la empresa de Elon Musk dedicada al sector espacial, la inteligencia artificial y los satélites, saldrá a bolsa el próximo 12 de junio de 2026. La empresa pretende recaudar aproximadamente 80.000 millones de dólares con una valoración objetivo de entre 1,75 y 2 billones de dólares, una de las mayores salidas a bolsa de la historia.

Musk, quien mantendrá el control de la compañía, es un empresario peculiar. Su histrionismo compite con el de su antaño amigo Donald Trump. Ello no obsta para considerar inexcusable reconocerle una capacidad de emprendimiento e iniciativa empresarial absolutamente diferenciales, propias del fallecido Steve Jobs (creador de Apple) en sus comienzos.

El mercado de salidas a bolsa (ofertas públicas), o IPO en inglés (initial public offering), se está reactivando en 2026 después de varios años más flojos y, además de SpaceX, se espera que las empresas de IA OpenAI y Anthropic también ofrezcan al público parte de sus acciones a finales del presente año.

La actividad y los ingresos de Space X

La empresa generó unos ingresos de aproximadamente 18.700 millones de dólares en 2025 y registró unas pérdidas operativas de 2.600 millones de dólares. El negocio de SpaceX se divide en tres segmentos principales: operaciones espaciales y de cohetes, inteligencia artificial y el servicio de internet por satélite Starlink, que representó más del 60% de los ingresos de la empresa el año pasado y es la parte más rentable del grupo.

El negocio espacial representó aproximadamente el 20% de los ingresos en 2025. La débil demanda de los modelos de Inteligencia Artificial (IA) de SpaceX ha llevado a la empresa a alquilar centros de datos infrautilizados a su competidor Anthropic, generando ingresos por alquiler casi tan elevados como los ingresos totales de la empresa el año pasado, lo que refleja la fuerte demanda de potencia de cálculo.

A pesar de su dominio casi total del mercado occidental de lanzamientos espaciales y de las enormes barreras de entrada de esos negocios (tecnología, cohetes reutilizables, red de satélites global), el atractivo inicial para acudir a esta compra de acciones es muy relativo (más momentum que valor fundamental) ya que no podemos dejar de lado la exigente valoración de la empresa y su elevada dependencia de Musk.

La tecnología da vida a las bolsas

Un factor clave para el repunte general de la renta variable en EEUU, en Asia y, en menor medida, en Europa, ha sido la sólida temporada de resultados del primer trimestre —en conjunto, las empresas del S&P 500 aumentaron sus ingresos y sus beneficios por acción en un 11 % y un 22 %, respectivamente—, lo que ha contribuido a reavivar la confianza en el ciclo de inversión en IA. De hecho, el buen comportamiento bursátil ha venido impulsado principalmente por las empresas tecnológicas y, en especial, por las del sector de semiconductores.

Esta solidez de los resultados subraya por qué estimo que el mercado de valores aún tiene margen para seguir subiendo. Pero aun con ello, creo que es obligado aceptar que en algunos sectores de la Bolsa estadounidense hay acciones sobrevaloradas, aunque repetirlo una y otra vez no significa que vayan a caer.

En la misma línea se pronunciaba un informe de JP Morgan publicado ayer lunes: «Desde el inicio del conflicto en Oriente Medio, más del 90% de las revisiones positivas han procedido de los sectores de tecnología, servicios de comunicación y energía. Sólo el sector tecnológico ha explicado el 41% de las revisiones, con unos beneficios del primer trimestre sólidos y una demanda de IA sostenida que han reforzado aún más la confianza en el sector. Por contra, los sectores orientados al consumo han experimentado revisiones mucho más modestas. Esto sugiere que los analistas no están siendo complacientes ante los riesgos políticos y económicos actuales; el impulso al alza en las estimaciones de beneficios está impulsado por unos fundamentos sólidos en sectores concretos».

No obstante, aunque sigo siendo optimista a medio plazo, hay motivos para la cautela a corto plazo, como el inacabado conflicto en Irán con el cierre del estrecho de Ormuz y sus perniciosos efectos inflacionistas con riesgo de subida de tipos de los bancos centrales y la posibilidad de que las expectativas en torno a la inteligencia artificial resulten excesivamente optimistas.

Nuevos tiempos para las bolsas

La época de la IA brilla por ahora con fuerza con unas valoraciones de todas las salidas a bolsa que podrían superar los 3 billones de dólares (una vez y media el PIB español, para que lo pongan en perspectiva). No en vano, gran parte del crecimiento económico reciente está impulsado por la IA y por el auge de los centros de datos. Considero lo anterior especialmente relevante porque se debe a las fuerzas del mercado, y no a inversiones públicas subvencionadas con nuestros impuestos.

Con todo, el éxito de peticiones de acciones en las citadas IPO (los fondos de inversión han aumentado para ello notablemente la liquidez en sus balances) puede ser transitorio y seguido de alta volatilidad. Que nadie se confíe.