¿Cuál es ahora el verdadero riesgo?

Todos los medios de comunicación se están haciendo eco del décimo aniversario de la caída del banco de inversión Lehman Brothers que desencadenó la crisis financiera que estuvo a punto de acabar con el sistema bancario en la mayoría de los países desarrollados. El germen de todo fue que los bancos tenían demasiada deuda y poco capital. La situación del sector financiero ha cambiado mucho con nuevas normativas y un mayor control por parte de los reguladores. Sin embargo, el riesgo al que las economías se enfrentan hoy en día es mucho más difícil de gestionar. No son los bancos sino los Estados y muchas grandes empresas  quienes podrían estar en el origen de la próxima gran crisis.

Argentina: ¿llanto contagioso?

El recién finalizado mes de agosto ha traído pesar a los mercados de acciones con la excepción de los estadounidenses. La española ha sido la peor Bolsa de la Unión Europea en el mes, tras la italiana, con una caída del Ibex cercana al -5% motivada especialmente por el desastroso comportamiento de los bancos (-10% del índice sectorial de servicios financieros). La renta variable europea tampoco se ha librado del rojo con una caída media del -4%. Dejando aparte a los EEUU, como digo, prácticamente todos los índices bursátiles de relevancia, están en territorio negativo en 2018. Lo peor lo encontramos en algunas zonas emergentes, con Turquía, China y Argentina encabezando la lista de damnificados de las políticas de la Administración Trump. Tanto es así que puede que la crisis argentina esté llevando a los mercados financieros de los países emergentes a una nueva fase de volatilidad.

El desplome de Facebook: ¿y ahora?

Como les pasa a muchas compañías con tendencia alcista en Bolsa cuando el mercado les va subiendo el listón, ha bastado un revés en resultados para que la cotización de Facebook se desplomara. Fue el pasado jueves cuando esta empresa tecnológica de referencia que abandera junto a Apple, Amazon, Netflix y Alphabet-Google (FAANG) el boom tecnológico global, cayó cerca del -20% perdiendo 120.000MM de dólares de capitalización.

Distribución de la cartera en final de ciclo

Nadie niega que estamos en la última parte del ciclo. Tampoco que las enloquecidas políticas del Presidente Trump podrían acelerar ese final. Y también es más que asumido que los mercados adelantarán tal suceso. Por ello, expondré a continuación qué distribución de activos considero más acorde para esta fase económica, buscando, claro está, rentabilidad y protección en función del cambiante contexto de los mercados.

Inestabilidad política = caídas en Bolsa

La guerra comercial impulsada por la Administración Trump sería un episodio apasionante de la Historia si no nos estuviéramos jugando el equilibrio de la economía mundial y de los mercados financieros. En Europa, la inestabilidad también se impone: un Gobierno italiano que combina el populismo de derecha e izquierda, la crisis política en Alemania por la inmigración y, para culminar los desatinos políticos, un diseño del Brexit lleno de contradicciones. En este entorno, parece difícil que las Bolsas suban.

TW, elecciones, Lehman y Bolsas

A ningún país le gusta la espiral de medidas arancelarias de la TW (trade war/guerra comercial) de Trump pero, como era de esperar, todos los Estados responden a las decisiones de la Administración de EEUU con otras equivalentes. Ya lo han hecho China, la Unión Europea y Rusia. El lastre que esa incertidumbre supone para las mercados está pesando en la evolución de las Bolsas y podría hacerlo más.

Balance del 1S: la guerra comercial de trasfondo

El semestre acaba con un repunte de la volatilidad en la renta variable y especialmente en el mercado de bonos, no salvándose prácticamente ninguna categoría de este activo. La crisis italiana ha hecho saltar las alarmas de la Eurozona y los excesos de Trump han hecho el resto Sin embargo, el entorno de crecimiento económico sigue siendo favorable y los mercados ya han descontado en gran medida las subidas de tipos USA.

Subida de tipos: imprudencia o conveniencia

En el mes de diciembre del año 2008, cuatro meses después de la caída de Lehman Brothers, la Reserva Federal (Fed) redujo el tipo de interés oficial de Estados Unidos hasta el 0% y así lo ha mantenido durante siete años. En ese momento, en la Eurozona, con un sistema financiero repleto de heridos de muerte, el BCE mantenía el tipo oficial en el 2,5%. Aquí radica uno de los principales motivos, aunque ni mucho menos el único, del retraso del ciclo económico europeo respecto del americano así como de la diferente evolución de sus bolsas (máximos históricos del S&P vs atonía en Europa). La pasada semana, la Fed retomó la senda de subidas y sitúo el precio oficial del dinero en el rango 1,75 – 2%, séptima subida desde final de 2015. ¿Puede estarse equivocando la Fed y llevar a la recesión a la economía estadounidense y con ello hundir las bolsas mundiales?