Cómo moverse en este entorno de mercado

El título que antecede es undesiderátum permanente  que siempre se quedará en eso, en un deseo que no acaba de cumplirse. La única fórmula que garantiza la tranquilidad total de un inversor es estar en liquidez, si bien tiene un coste que es la ausencia de retorno y la pérdida de poder adquisitivo por la inflación.  Dicho eso, debemos reflexionar sobre el porqué de lo sucedido y buscar fórmulas para afrontar con la máxima seguridad posible los futuros sucesos financieros:

¿Acaba el ciclo?, opiniones fundadas

He tenido la suerte de escuchar estos últimos días a algunos de los economistas y analistas más reputados del sector financiero mundial en sendas conferencias de dos gestoras líderes globales, T. Rowe Price y Pimco. Varios análisis que se hicieron en esos foros son especialmente indicados para entender el actual entorno de mercados en marejada y los riesgos de que pueda convertirse en maremoto.

Último trimestre: ¿vuelta a los datos?

Finalizado el tercer trimestre de este ejercicio de 2018 que está siendo especialmente ingrato en los mercados financieros, el color rojo de las caídas caracteriza a casi todos los activos tanto en los mercados de acciones como en los de bonos. La excepción alcista de las Bolsas de EEUU y del precio del petróleo no compensa las penurias que padecen las carteras diversificadas por tipo de activo y zonas geográficas. Teniendo en cuenta el soporte que facilita el crecimiento de la economía estadounidense al resto del mundo y el favorable avance del PIB global, no me parece razonable el mal comportamiento que se está produciendo en algunos mercados. Es cierto que hay varias causas para ello, pero también que éstas pueden ser más coyunturales que permanentes.

¿Cuál es ahora el verdadero riesgo?

Todos los medios de comunicación se están haciendo eco del décimo aniversario de la caída del banco de inversión Lehman Brothers que desencadenó la crisis financiera que estuvo a punto de acabar con el sistema bancario en la mayoría de los países desarrollados. El germen de todo fue que los bancos tenían demasiada deuda y poco capital. La situación del sector financiero ha cambiado mucho con nuevas normativas y un mayor control por parte de los reguladores. Sin embargo, el riesgo al que las economías se enfrentan hoy en día es mucho más difícil de gestionar. No son los bancos sino los Estados y muchas grandes empresas  quienes podrían estar en el origen de la próxima gran crisis.

Argentina: ¿llanto contagioso?

El recién finalizado mes de agosto ha traído pesar a los mercados de acciones con la excepción de los estadounidenses. La española ha sido la peor Bolsa de la Unión Europea en el mes, tras la italiana, con una caída del Ibex cercana al -5% motivada especialmente por el desastroso comportamiento de los bancos (-10% del índice sectorial de servicios financieros). La renta variable europea tampoco se ha librado del rojo con una caída media del -4%. Dejando aparte a los EEUU, como digo, prácticamente todos los índices bursátiles de relevancia, están en territorio negativo en 2018. Lo peor lo encontramos en algunas zonas emergentes, con Turquía, China y Argentina encabezando la lista de damnificados de las políticas de la Administración Trump. Tanto es así que puede que la crisis argentina esté llevando a los mercados financieros de los países emergentes a una nueva fase de volatilidad.

El desplome de Facebook: ¿y ahora?

Como les pasa a muchas compañías con tendencia alcista en Bolsa cuando el mercado les va subiendo el listón, ha bastado un revés en resultados para que la cotización de Facebook se desplomara. Fue el pasado jueves cuando esta empresa tecnológica de referencia que abandera junto a Apple, Amazon, Netflix y Alphabet-Google (FAANG) el boom tecnológico global, cayó cerca del -20% perdiendo 120.000MM de dólares de capitalización.

Distribución de la cartera en final de ciclo

Nadie niega que estamos en la última parte del ciclo. Tampoco que las enloquecidas políticas del Presidente Trump podrían acelerar ese final. Y también es más que asumido que los mercados adelantarán tal suceso. Por ello, expondré a continuación qué distribución de activos considero más acorde para esta fase económica, buscando, claro está, rentabilidad y protección en función del cambiante contexto de los mercados.