¿Cambios en cartera? 3+1 PyR

Finaliza el primer mes de 2022 con un duro impacto para los inversores. Se han visto cosas poco frecuentes con volatilidad intradía extrema en el índice S&P 500 y fuertes caídas en compañías de todo tipo en el sector tecnológico, tanto en las grandes que tienen beneficios robustos como en las pequeñas de mayor crecimiento que todavía están en pérdidas. De hecho, las siete grandes big tech explican casi un 40% de la caída del -8% que registra el S&P 500. La Reserva Federal (FED), por su parte, continúa con su discurso de restricción monetaria: fin de las compras de bonos (QE) en marzo, primera subida de tipos tal vez ese mismo mes, seguramente más subidas este año de lo que el mercado asumía y reducción del tamaño de su balance tan pronto como sea posible.

Explicando el (difícil) comienzo de año

Después de un brillante ejercicio en 2021 tanto en crecimiento económico (aproximadamente +6% el PIB global) como en los mercados financieros, el año 2022 ha comenzado confirmando la esperada  desaceleración pero alejado del estancamiento. Este entorno de moderación en el ritmo de expansión económica está sometido por las presiones al alza en costes salariales y de producción, por lo que es razonable anticipar también una desaceleración en el incremento de los beneficios de las empresas. Si a ello añadimos las subidas en los tipos de interés en los distintos plazos de la curva (todavía no en los oficiales) que deterioran el precio de los bonos, parece que el contexto inversor tiene que ser, como mínimo, complicado y volátil. 

Dos deseos y un temor para 2022

Los que nos dedicamos al asesoramiento sobre inversiones en los mercados financieros afrontamos cada nuevo año  deseando acertar en nuestras recomendaciones. Esta vez no cambia el deseo si bien también tengo otras aspiraciones que voy a explicar brevemente, las cuales, me temo, son  más difíciles de ver cumplidas.

Las empresas salvarán el mundo (si les dejan)

Me llama poderosamente la atención la tirria patológica de cierta parte de la izquierda política hacia Inditex que se ha vuelto a manifestar con el anuncio de que Marta Ortega será presidenta del grupo textil. Más allá del absurdo de criticar a una empresa levantada desde la nada y de censurar a unos directivos que dan empleo a más de 150.000 trabajadores, subyace en todo ello una permanente aversión hacia los empresarios y lo que ganan o dejan de ganar. El sector corporativo español está siendo sacudido por las olas desde hace tiempo pero, felizmente para todos, no se hunde, es resiliente como tanto se dice ahora y, a la vez, sabe afrontar ataques que vienen de antiguo: fluctuat nec mergitur.

Nueva variante y el error del inversor

Despiertan los mercados con cierto rebote pero todavía asustados por la amenaza de la nueva variante sudafricana del coronavirus y su potencial resistencia a las vacunas. El  temor a que el favorable ciclo económico que estamos viviendo se corte de golpe  provocó las caídas del viernes pasado que se agravaron por la falta de liquidez de los inversores americanos que estaban dando gracias y comiendo el pavo sobrante del día anterior. Las Bolsas cayeron con fuerza y los precios de los bonos soberanos de más calidad subieron mucho (casi +1% el Bund y el Treasury 10 años y, atención, ¡un +2% el 30 años americano!). Este movimiento de la renta fija en una sola sesión es altamente llamativo y se apoya en el hecho de que si el ciclo se frena la inflación será menor y los tipos de interés podrán mantenerse bajos durante más tiempo. ¿Alguien dudaba de la bondad de la diversificación? ¿Y de la paciencia y de la visión de plazo?

¿Se ha atascado nuestra economía?

La Comisión Europea (CE) ha recortado las expectativas de crecimiento de la economía española en 2021 en más de un punto y medio: del 6,2% anunciado por el Gobierno en julio pasado hasta el 4,6%,  dejando a España a la cola  de los principales países europeos en la recuperación pospandemia y por debajo de la media de los 27 que se sitúa en el 5%.

Inflación: el indicador que no indica (pero sí mueve mercados)

Mientras varios de los mercados de renta variable mundiales alcanzan nuevos máximos, el foco de preocupación de gobernantes y medios de comunicación sigue centrado en la subida de los precios de la energía y el coste y trabas de los suministros, por un lado, y en el alza de la inflación, especialmente en los países desarrollados, por otro. Lo primero es en buena medida causa de lo segundo y este elemento, la inflación, sabemos que se mueve al alza y a la baja por diversas causas, la mayoría ligadas al comercio global. Sucede que se tiende a asumir que el dato de inflación condiciona enormemente la vida de las personas, lo cual es, a mi juicio, más que discutible.

¿De verdad es el bitcoin el nuevo oro?

La criptomoneda bitcoin alcanzó hace unos días su máxima cotización histórica al situarse por encima de los 66.000 dólares. Había tocado su anterior récord el pasado abril al cotizar sobre los 63.000 dólares pero al poco se desplomó hasta 30.000 protagonizando así una caída de más del 50%. ¿Se debió ésta a las tensiones financieras en China y al riesgo de menor crecimiento que descontaron entonces los mercados? Pues no. Con ello avanzo mi respuesta a la pregunta del título, aunque hay matices.

UK: ¿cancha y gasolina?

Leyendo noticias sobre la situación del Reino Unido (United Kingdom, UK) en la prensa económica europea parece que procedan del sensacionalista The Sun o de algun tabloide en la línea. Pues no, no hay fake news, si bien es obligado analizar y matizar lo que está sucediendo en UK, las causas y hacia dónde caminan la economía y los ciudadanos británicos.