1T-21: ¿hemos visto lo mejor o lo peor?

El título se refiere, lógicamente, a los mercados financieros, tanto de bonos como de acciones. Hemos visto de todo a lo largo del primer trimestre de este año 2021 de pandemia y de déficits. Porque la crisis sanitaria será superada, pero sobre el  peso de la deuda de los Estados y de los déficits  de las administraciones públicas tengo dudas de que pueda lograrse su control sin llegar al extremo del impago o default. Pero analicemos los mercados ahora y sigamos confiando en que la impresión de dinero no tenga límites sin consecuencias desastrosas para la economía como contaba aquí a final del pasado mes de enero. 

El debate, para bien, pasa a la Bolsa

El debate no es otro que el de Value o Growth (valor o crecimiento) que lleva años siendo una de las principales referencias a la hora de elegir un producto de inversión de renta variable. Creo que es buen momento para retomarlo pues, tras una década de peor comportamiento de la orientación inversora Value, ésta supera en lo que llevamos de 2021 en casi un +10% la rentabilidad de la orientación inversora Growth (según datos de Market Insights de J.P. Morgan). ¡Cuántos gestores e inversores esperaban este momento! Pero sucede que la dispersión de rentabilidades, ligada a la vaguedad de los citados estilos de gestión, es enorme y muchos inversores mal posicionados se están viendo defraudados.

Ni Buffet ni Marks, Wagner y Zhang

Lo que está sucediendo en los mercados hace que la denominada gestión  value, ya  expuesta en diversas ocasiones en este   blog, vuelva a tomar protagonismo. Ésta se basa fundamentalmente en  identificar compañías que están infravaloradas  desde un punto de vista fundamental (determinar su valor intrínseco y compararlo con su precio en Bolsa) y apoyarse en ello como criterio principal a la hora de tomar o no una posición en un valor, es decir, comprar con el mayor margen de seguridad posible dando poco peso a factores como el momentum o timing de mercado. Dos de los grandes adalides del enfoque  value  son Warren Buffet y Howard  Marks y ambos están preocupados por la situación de los mercados de acciones y el riesgo de sobrevaloración. Pero esta opinión no es pacífica. 

¿Hundirá el treasury a las bolsas?

Las expectativas del mercado respecto a la inflación en Estados Unidos a lo largo de los dos próximos años han alcanzado su nivel más alto en una década (+2,64%). El dato del índice de precios a la producción (IPP) de enero en EEUU subió un +1,2% en el mes, frente a una previsión del 0,4%, intensificando así las preocupaciones de incremento de la inflación. Por ello, la  rentabilidad exigida al bono a 10 años estadounidense alcanzaba el 1,55%  a lo largo de la semana y, aunque la referencia sigue por debajo de los niveles que marcaba hace ahora un año, sirvió de excusa al mercado para la toma de beneficios.

Bolsas: ¿se adelantan o van por detrás de la realidad?

Leía en el último informe de Geraldine Sundstrom, responsable de asignación de activos de Pimco, que parece que los mercados se están moviendo más rápido que su sombra. Es cierto que febrero está siendo un buen mes para unas bolsas lanzadas y sustentadas por la ampliación de las ayudas públicas, los tipos de interés a cero, la llegada de las vacunas y una benigna temporada de publicación de resultados empresariales del cuarto trimestre de 2020. No obstante, a pesar de los citados factores favorables, hay muchas voces que dicen temer que la velocidad de subida sea demasiado rápida.

Proteccionismo en contra del accionista

El Gobierno de España reformó en marzo de 2020 la regulación sobre inversiones exteriores para impedir que empresas de países de fuera de la Unión Europea pudieran hacerse con el control de sociedades españolas de los denominados sectores estratégicos. Los desplomes de las cotizaciones asustaban a los empresarios del Ibex 35 y a los políticos desconocedores de los entresijos de los mercados financieros. Se creaba así una suerte de “acción de oro” que en este nuevo marco normativo, para pesar del accionista, parece que va a ejercerse en breve por primera vez.

De qué debe mantenerse alejado

El final del mes de enero ha sido agitado en las Bolsas. La aparente batalla entre pequeños inversores minoristas y grandes fondos de inversión provocó un pico de volatilidad y caídas generalizadas de la renta variable. Superado el episodio y vista la gran presencia mediática de éste y de otros tipos de inversión de alto riesgo e incierto comportamiento, hoy me centraré en comentar dos inversiones u orientaciones de inversión para las que recomiendo vivamente mantenerse alejado, o sea, no hacerlas.

¿Pagaremos las deudas o quebraremos?

En las previsiones para 2021 que publicó Expansión.com en este blog acababa diciendo: «Es evidente que la coordinación monetaria y fiscal ha ayudado a sostener la actividad económica en 2020 con unos bancos centrales manteniendo los costes de financiación increíblemente bajos para que los Estados pudieran emitir más deuda y dedicar los recursos necesarios para ayudar a consumidores y negocios. Pero pronto llegará el momento en que los gobiernos tendrán que reducir sus déficits y niveles de deuda pues, de lo contrario, las finanzas públicas serán insostenibles y muchos países quebrarán y con ellos sus ciudadanos. Es ésta la variable que más debemos vigilar y la que podría alterar negativamente el curso de recuperación de las economías y la buena marcha de los mercados…» Hoy analizaré si ese riesgo de quiebra está cerca.