¿Daña la caída del petróleo la economía global?

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Ante el nefasto comienzo de año bursátil que estamos sufriendo, los inversores nos preguntamos con insistencia quién es el culpable. Identificar las causas permite tomar medidas en las carteras de inversión para sortear los riesgos y aprovechar, en su caso, las oportunidades creadas con las caídas. El origen del desplome de las cotizaciones de las pasadas semanas se encuentra, básicamente, en tres fuentes de riesgo: China, la política monetaria de los bancos centrales y la cotización del crudo. En las siguientes líneas expondré mi visión sobre el último de los factores citados: el precio petróleo.

 

Lo poco agrada, lo mucho enfada

 

Como nos recuerda el refrán español, el exceso puede molestar incluso si se trata de algo bueno. Eso es exactamente lo que ha sucedido con el precio del petróleo. Su hundimiento alcanza más de un 70% desde mediados de 2014 y se sitúa en torno a niveles mínimos de 12 años. Como explicaba en mi post publicado hace poco más de una año y titulado ¿Nos hundirá o nos salvará la caída del petróleo?, los evidentes beneficios que para la mayoría de economías (sobre todo las europeas) tiene la caída del coste de la energía, podrían revertirse por los nocivos efectos que para algunos países y empresas puede comportar el no poder cubrir ni siquiera sus costes de producción.

 

De hecho, el petróleo ha caído a niveles insoportables para muchas compañías del sector, especialmente en EEUU, y para algún país productor (Venezuela). La posibilidad de mantenerse por debajo de 30 dólares es ahora una realidad debido al exceso de oferta, a la escasa coordinación entre productores y, en definitiva, a la ineficiencia habitual en la determinación de su precio.

 

Consecuencias muy poco deseables

 

Algunos de los efectos perjudiciales de una cotización del crudo demasiado baja son los siguientes:

 

– Las presiones deflacionistas se incrementan y se pone de manifiesto la escasa efectividad que tienen las medidas de política monetaria expansionista de los principales bancos centrales. Hasta el punto de que la situación creada podría llevar a la FED a ralentizar las proyectadas subidas de tipos de interés.

– Podríamos ver efectos muy negativos en la renta fija de alto rendimiento o high yield motivados por ventas forzadas en el activo. Éstas ya comenzaron en los bonos de emisores ligados al sector energético (especialmente en el subsector del shale estadounidense) ante el aumento del temor a impagos o defaults por parte de estas empresas. Esta situación podría contagiar a otros muchos emisores de este tipo de bonos en diferentes sectores económicos, como indicaba Roberto Ruiz-Scholtes, director de estrategia de UBS en España en una reciente presentación.

– El efecto dominó de esas ventas masivas de bonos high yield (con desplome de sus precios y subida de sus rentabilidades) continuaría en los bonos privados de mayor calidad, para acabar transmitiéndose a los bonos soberanos, verdadero talón de Aquiles de las economías occidentales. Aquí es obligado plantearse: ¿Podría estallar la tan aireada burbuja de la Deuda?

– A la subida del coste de financiación de empresas y Estados, se añadirían los problemas para los principales tenedores de bonos (bancos y aseguradoras), debido a la caída que sus cotizaciones experimentarían.

– La situación descrita podría llevar a la economía estadounidense a un escenario recesivo, con negativas consecuencias en el mercado de trabajo. El consumo, por supuesto, se vería afectado. El contagio a Europa no tardaría. La recesión de la economía global sería una realidad.

 

Lo explicado, en todo o en parte, es lo que en este comienzo de año están descontando los mercados de bonos y acciones.

 

¿Cómo superar los riesgos?

 

He centrado este post en el precio del crudo y con él acabaré, dejando para otra ocasión el análisis de la ralentización de la economía china y el de la efectividad de la actuación de los bancos centrales, todo ello, en verdad, íntimamente relacionado. Siendo tales las dificultades y conscientes las principales autoridades políticas mundiales de la problemática que implicaría una caída en recesión, los mecanismos para lograr una estabilización del precio del petróleo y su posible recuperación pueden estar cerca.

 

En Arabia Saudí, mayor exportador de crudo del mundo y pieza clave del rompecabezas del mercado petrolífero, el presidente de su gigante estatal Aramco, declaraba recientemente a Reuters que no quiere poner fin al petróleo shale producido en EEUU sino que busca un mercado equilibrado donde todos los productores jueguen un papel estabilizador y donde tengan cabida los productores con menor coste (Arabia Saudí) con el resto. Añadía que llevaría algo de tiempo que el mercado absorba el actual superávit de producción, pero que habría una mejoría notable durante la segunda mitad de 2016 con un aumento de la demanda de 1,2 millones a 1,5 millones de barriles por día.

 

El petróleo puede recuperar aunque seguirá bajo, ¿y el crecimiento?

 

La recuperación del precio del petróleo y su mantenimiento dentro de un rango moderado (40 a 50 dólares) debería de favorecer el crecimiento de las economías occidentales más dependientes energéticamente. No obstante, sobre este efecto me recordaba Ana Guzmán, responsable en España de la gestora global Aberdeen, una de las reglas de tres que tanto gustan a los economistas: “una caída sostenida de los precios del petróleo del 10% provocaría un incremento del PIB mundial anual del 0,2% para los próximos dos años”. Delimitaba a continuación la aplicación de esta máxima en el cambiante entorno actual y remataba con la certeza de que los movimientos del precio del barril pueden no tener ya un efecto tan lineal en la actividad económica global.

 

Un experto en la materia como el profesor Rodrigo Villamizar, me explicaba hace unos días la trascendencia de los conflictos árabes, los que se ven y los que no, para el mercado del crudo. De su completo estudio Eyntkaet: everything you need to know about energy today donde expone la importancia de los factores geopolíticos y las dificultades para predecir cómo evolucionará el precio del petróleo en el corto plazo, extraigo el siguiente corolario: agony for oil-producing nations is not being offset by ecstasy for oil-consuming nations (el sufrimiento de los productores de petróleo no se está viendo compensado por una euforia de los países consumidores).

 

Conclusión: pese a que podamos ver el precio del petróleo recuperando progresivamente y anulando con su subida los peores riesgos descritos en este post, en este 2016 no faltan las incertidumbres para la economía mundial y los mercados financieros. Extremen, pues, la prudencia en sus compraventas de bonos y acciones.

 

www.icapital.es

twitter: @GSantos_A

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Un comentario en “¿Daña la caída del petróleo la economía global?

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