Por qué la FED irá despacio (y lo bien que vendrá)

El ciclo expansivo de la economía estadounidense que va para 8 años podría estar llegando a su máximo. Se trata del debate de mayor trascendencia para la economía mundial y los mercados financieros. La Reserva Federal (FED) volvió a subir los tipos de interés la pasada semana (subida a un rango de 1,00 – 1,25%) y confirmó su intención de reducir el tamaño de su balance. Desde que comenzara a cambiar la tendencia de sus tipos de intervención hace un año y medio, la actuación de la FED ha estado caracterizada por la prudencia, a veces probablemente excesiva. Sin embargo, sabemos bien en Europa que en esta materia mejor pecar por exceso de cautela que por defecto, pues no olvidamos a Trichet y a su intempestiva subida de tipos en la primavera de 2011 que ayudó a sumir a Europa en la recesión. De nuevo, ahora, nos estamos jugando mucho.

Invertir con sentido común: las grandes ideas de largo plazo

Las grandes tendencias de la humanidad son también grandes ideas de inversión. Las ideas de inversión a largo plazo (long term invesments – LTI – en la denominación de UBS) son probablemente una de las materias financieras que más llaman la atención a inversores y gestores. Se trata de dinámicas de crecimiento estructural que vertebran el avance de la humanidad en muchos campos.

EMERGENTES, sí, pero con criterio

Los mercados emergentes son siempre la eterna promesa de una buena inversión. Está afirmación siempre se basa en una realidad demográfica mucho más atractiva, expansiva y joven de estos países comparados con el mundo desarrollado. Sin embargo, a pesar de la rápida adopción de la tecnología por las sociedades en vías de desarrollo, los cambios estructurales son mucho más lentos, convirtiendo las apuestas de inversión en inversiones de muy largo plazo, sazonadas con fuertes vaivenes en los mercados por múltiples factores como la evolución de las materias primas o del crecimiento Chino. En este artículo desgranamos los elementos esenciales que explicarán el crecimiento diferencial de estas economías y el porqué de nuestra apuesta.

Y llegó el coco (SAN) y se lo comió (POP)

El coco es el Banco Santander. Y lo comido es el Banco Popular, claro. El coco en finanzas se denomina “CoCo” o bono contingente convertible, que es una emisión híbrida con características de deuda perpetua (pagan un interés al inversor) y capital (tienen capacidad de absorción de pérdidas). Popular, forzado por la necesidad de reforzar sus fondos propios consumidos por las pérdidas y provisiones arrastradas desde el estallido de la burbuja, había emitido CoCos en dos ocasiones: 750 millones de euros en febrero de 2015 pagando un interés del 8,25% y otros 500 millones en octubre 2013 con cupón del 11,5%. Un high yield en toda regla, vamos. Ambas emisiones debían pagar cupón este julio próximo y el mercado descontaba que era muy probable que no lo hicieran (poco antes de la intervención, esos bonos cotizaban por debajo del 50% de la par). Habría sido un default en toda regla con la consecuencia automática del cierre de las pocas vías de financiación que le quedaban a un agónico Banco Popular.

Riesgos geopolíticos crecientes: ¿amenaza para las bolsas?

Cuando a principio de año se publicaban las previsiones para los mercados financieros en 2017, la mayor parte de analistas, incluido un servidor, considerábamos el riesgo geopolítico como una de las mayores amenazas para la estabilidad financiera y el crecimiento de las economías. Cuando estamos cerca de alcanzar la mitad del ejercicio, algunos de los principales escollos se han superado, al menos aparentemente, de manera favorable o como mínimo ordenada y entre ellos: el comienzo del mandato de Trump, las elecciones presidenciales en Holanda y Francia, la activación del artículo 50 del Tratado de Lisboa por parte del Reino Unido y el referéndum de Turquía. En septiembre comprobaremos si se confirma lo que es más probable y positivo para los mercados con la renovación del mandato de Merkel en Alemania (sería el cuarto). Sin embargo, hay dos elementos de difícil análisis cuyas consecuencias son altamente inciertas: la generalización e intensificación de los ataques de islamistas radicales en Europa y, en nuestro ámbito doméstico, la deriva política del movimiento nacionalista catalán.

¿Cuándo desaparecerá el dinero físico?

El ciberataque que se produjo hace algunas semanas ha traído de nuevo el debate sobre la posible desaparición del dinero físico. Los atacantes informáticos (hackers) lograron infectar miles de ordenadores mediante un software malicioso (ransomware) robando datos de grandes empresas de varios países y, como forma de pago por restaurar los archivos de los ordenadores afectados, demandaron una cantidad de dinero en bitcoins (moneda virtual utilizada para transacciones en internet). El hecho de pedir el importe del rescate en este medio de pago, se debe a la todavía escasa trazabilidad que le caracteriza. Esto cambiará, se lo aseguro, y los Estados lo acabarán controlando, al igual que el dinero en metálico dejará poco a poco de ser el medio de pago más utilizado.

Bolsa japonesa, ¿oportunidad de compra?

Tras el comienzo de la crisis financiera global ligado a la quiebra de Lehman Brothers y el hundimiento de las bolsas en 2008, los mercados de renta variable de los países desarrollados (PPDD) comenzaron su recuperación en distintos momentos. El japonés, siempre especial como su economía, fue uno de los últimos en hacerlo pues no fue hasta bien entrado 2012 que empezó a reponerse (recordemos que, desde el máximo de 2007, cayó casi el 60% en año y medio). Ahora, después de dos años bastante erráticos, parece que la bolsa japonesa puede volver a brillar y dejar de ser el mercado de renta variable más retrasado en su subida en 2017 (acumula en torno al +3% vs. +8,5% de media del resto de PPDD). Expondré a continuación los motivos para ello.

Ganar o perder dinero con la Renta Fija

Asistí el mes pasado a un seminario sobre renta fija que la gestora Fidelity organizaba en Londres y al que tuvo a bien amablemente invitarme. Es cierto que son tiempos difíciles para hablar de un tipo de activo cuyas rentabilidades se mueven en torno a sus mínimos históricos en casi todas las divisas de los países desarrollados, especialmente en euros, y cuyo ratio rentabilidad/riesgo mantiene desde hace tiempo una llamativa y adversa asimetría que no acaba de definirse en la práctica. Lo anterior no debe ocultar la ineludible obligación de seguir invirtiendo en Renta Fija en las carteras y, si lo hacemos bien, obtener rentabilidad de ella.

Despojarnos de prejuicios en materia de inversiones

La conducta del inversor le lleva a preferir aquellas carteras con una mayor rentabilidad y menor riesgo.
En una cartera de inversión equilibrada lo más importante es la diversificación ya que de esta forma se reduce la variación de los precios del conjunto de la misma.
“Por muy poco probable que sea un evento, si sus consecuencias son catastróficas, debe tenerse en consideración” (de hecho debe considerarse como cierto)
¿Por que razón entonces, para aquella parte de nuestro patrimonio que consideremos estable o permanente, no aplicamos criterios que empíricamente nos demuestran que mejoran nuestra rentabilidad y reducen el riesgo?

Ideas de inversión segundo trimestre

Estamos en un momento dulce para los inversores. Son varios ya los años de mercados financieros al alza. Y de ahora en adelante ¿Qué? ¿Más de lo mismo? Seguiremos ganado dinero en todas las clases de activos y geografías?
Las expectativas inmediatas son aún positivas. Aprovechémoslas pero sin olvidar que el mundo ya no volverá a crecer como en las décadas pasadas, que hay riesgos económicos y políticos importantes y que, en consecuencia, hay que encontrar un equilibrio adecuado de activos diversos en las carteras.