Bolsas: EEUU y la FED tienen la palabra

Conforme nos adentramos en la última parte del año, el temor de muchos inversores hacia la renta variable se incrementa. Llegará un momento en que la Bolsa corregirá con fuerza. No sabemos cuándo, pero sucederá. La corrección comenzará por la Bolsa estadounidense (en máximos históricos) y ésta contagiará al resto. Hoy comienza una semana clave con la reunión de la Reserva Federal.

Recordando a Popular (y su drama)

Si hubiera sido accionista del Banco Popular en el momento de su extinción como entidad (aunque todavía mantenga los rótulos, el Banco Santander lo ha absorbido, por si alguien no lo recordaba), estaría perplejo y resentido por su desenlace final. Los motivos para ello podrían ser muchos, si bien hoy, tras conocer la nota emitida hace unos días por el Banco de España (BdE), traigo a este blog una reflexión para la frustración y enojo de los que fueron accionistas del extinto Popular.

¿ES DÉBIL LA DIVISA FUERTE?

La expresión “divisa fuerte” (hard currency) se utiliza con frecuencia cuando se habla de inversiones en renta fija ligada a emisores situados en países emergentes. Se hace en contraposición a la “divisa débil” (local currency), que es la moneda propia del país del emisor. La moneda fuerte por excelencia es el Dólar americano (USD). En 2017 la cotización del Dólar ha caído un 13% con respecto a la del Euro, es decir, las inversiones denominadas en dólares hechas por europeos que razonamos en euros han perdido el 13% de su valor en lo que llevamos de ejercicio. Es una caída importante y llamativa para muchos, pues el Dólar era una de los activos de inversión más recomendados a principios de año por muchos analistas (entre los que no se encuentra un servidor). ¿Va a mantenerse esta súbita debilidad del Dólar? 

¿Por qué no sube la bolsa si todo parece favorable?

A punto de acabar un errático y ligeramente negativo mes de agosto para la renta variable, hacemos balance de lo que hasta ahora ha sucedido en las bolsas en este año 2017 y encontramos resultados más bien anodinos para los inversores que razonamos en euros: el día de publicación de esta columna, el Eurostoxx 50 acumula una rentabilidad positiva (sin dividendos) del +4,5, el S&P 500 de un +9,2% que se convierte en casi un -4% si lo convertimos a euros por la fuerte caída del Dólar y el Nikkei japonés apenas sube un 2% y también entra en terreno negativo por el efecto divisa. El oro sigue siendo uno de los activos con mejor comportamiento en el año y el petróleo uno de los peores. Por su parte, la Bolsa española mantiene buena parte del alza conquistada en los primeros meses del año y acumula un +10,6% de subida, aunque ha perdido un 7% desde máximos anuales. Estos resultados plantean varios interrogantes.

La bolsa en agosto: ¿reducimos tácticamente?

La menor liquidez típica del mes de agosto que ahora comienza, ligada al bajo volumen negociado propio de un período vacacional, crea ineficiencias que en muchas ocasiones se traducen en bruscos movimientos bajistas. Así ha sucedido en los veranos de 2011 y 2015, por citar los dos últimos períodos estivales con fuertes caídas y momentos de pánico (en agosto de 2015 los índices asiáticos se desplomaban llevando al Dow Jones en una sesión a abrir cayendo más de 1.000 puntos). ¿Es razonable bajar el peso de Bolsa este mes de agosto o el riesgo del market timing es excesivo? La respuesta a esta pregunta depende del enfoque de gestión del patrimonio, como explico a continuación.

¿Cuándo comenzará a caer la Bolsa?

Llegará un momento en que la Bolsa corregirá con fuerza. No sabemos cuándo. Pero lo hará. Comenzará por la Bolsa estadounidense y ésta contagiará al resto. El detonante de esa situación lo desconocemos. Existen riesgos, como más adelante expondré, pero no hay certidumbre sobre la causa que podría originar una caída de la renta variable cuyos principales indicadores han alcanzado máximos históricos en varias zonas del mundo (EEUU a la cabeza). ¿Realmente no hay nada que pueda ayudar a adelantarse a tal evento?

Por qué SAN amplía 7.000MM y sube en Bolsa

Cuando una empresa amplía su capital aumenta el número de acciones en circulación, lo que hace que disminuya el valor contable de cada título (la compañía, en principio, vale lo mismo pero se divide entre más títulos). Se trata del efecto dilución, que acostumbra a provocar caídas en el precio en Bolsa del valor cotizado. Esto no ha sucedido en absoluto en el caso de la cotización del Banco Santander, que comenzó el pasado jueves una ampliación de 7.072 millones de euros para reforzar los recursos propios por la adquisición del 100% del Banco Popular (sobre los detalles de la operación recomiendo leer este artículo en Expansión.com). ¿A qué se debe este buen comportamiento?