Trump accounts, ¿al fin una buena idea del presidente americano?

Además de entregarnos la copa de campeones del mundo, conocíamos la pasada semana otra buena acción de la Administración trumpista: el Departamento del Tesoro de EEUU anunció el lanzamiento oficial de las «Trump Accounts».

Las denominadas «Trump Accounts» (“TA”) son cuentas bancarias con ventajas fiscales y cuyo importe está destinado a la inversión en mercados financieros, concretamente en Bolsa. Cada niño que nazca en Estados Unidos podrá tener una cuenta en una entidad financiera dotada desde el primer día con 1.000 dólares de dinero público.

¿Qué tienen las “TA” de innovador?

Más allá del inevitable marketing del presidente americano que verbalizaba en su presentación el secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, diciendo que la iniciativa “permite a todos los niños tener una participación en el sueño americano desde el primer día gracias al presidente Trump”, las “TA” están diseñadas para ayudar a empezar a invertir y a acumular patrimonio desde el momento del nacimiento de un niño.

En su apertura existe una aportación única del Gobierno de 1.000 dólares para los niños nacidos entre el 1 de enero de 2025 y el 31 de diciembre de 2028. Luego, los padres, familiares y empleadores, entre otros contribuyentes que incluyen a organizaciones benéficas (muy americano y, a la par, loable el “devolver a la sociedad lo que ésta te ha dado”), pueden aportar hasta 5.000 dólares al año por niño.

Ese dinero será automáticamente invertido en una serie de activos financieros predeterminados, ciertos ETFs y fondos indexados de bajo coste que replican la composición/comportamiento de la Bolsa estadounidense y las retiradas de fondos, en principio, están restringidas hasta que el titular de la cuenta cumpla los 18 años.

La gran ventaja que tiene el modelo descrito es que con un coste muy bajo de dinero público (calculan 16.000 millones porcentaje ínfimo del ingente gasto público estadounidense de alrededor de 7 billones de dólares) se estará logrando fomentar la cultura del ahorro y reducir desigualdades de las clases sociales menos favorecidas, amén de impulsar la educación financiera tan necesaria en el mundo actual donde prima la inmediatez y se acostumbra a dejar de lado una visión de futuro en lo personal y en lo patrimonial.

Además, históricamente, la propiedad de acciones en EEUU se ha distribuido de forma desigual y muchos hogares —especialmente las familias más jóvenes y con menores ingresos— tienen poca o ninguna exposición al mercado de valores. Ahora, todos aquéllos que carecen de una forma sencilla y fiable de empezar a invertir en el futuro de sus hijos tienen en esta fórmula una posible vía para lograr ese objetivo.

Elevado potencial de rentabilidad

Se trata de una opción de inversión a largo plazo que, como dice la norma que regula las “TA”, “pretende aumentar la proporción de estadounidenses que se benefician del crecimiento de las empresas y los mercados de EEUU a lo largo de sus vidas”. Más allá de afirmaciones como ésa que pueden parecer voluntaristas, los hechos demuestran que la inversión en el índice bursátil S&P 500, ajustado por inflación, ha proporcionado un rendimiento promedio que ronda el 7% anual a largo plazo y que, en la última década, ha superado el 14,9% anualizado gracias al impulso del sector tecnológico.

A esas rentabilidades medias, añádanles el fenómeno de la capitalización compuesta del ahorro con el paso de los años (recuerdo que la cuenta es indisponible hasta la mayoría de edad). Esto no acabará con la pobreza en EEUU, país donde se produce una de las grandes paradojas de nuestros tiempos: el país más rico del mundo tiene algunos de los índices de pobreza más elevados entre las naciones desarrolladas (según BBC News 40 millones de estadounidenses viven por debajo del umbral de pobreza). Pero sí va a lograr que su enfoque financiero y social ayude a superar las inevitables críticas políticas por el uso de fondos públicos, lo que, como indicaba, no es relevante ni en valor absoluto ni relativo.

No depender de subvenciones

En un momento en el que en España prima la política de la subvención, se valoran más iniciativas como la aquí explicada ya que puede permitir a muchos ciudadanos dotarse de mayor independencia patrimonial de cara al Estado y encarar el futuro de muchas familias con más seguridad, cuestión ésta que muchas veces intentan acaparar los Gobiernos. Por ello, bienvenida, por una vez, la iniciativa de Trump y su Administración.