El verano de la IA, ¿el primero de muchos?

Finalizado agosto los inversores se preguntan si ha cambiado algo para los fundamentos de sus inversiones. La respuesta va más allá de un simple “sí o no”

Con subidas notables de los principales índices bursátiles occidentales, más elevadas en EEUU por su mayor peso del sector tecnológico, y caídas en la renta fija, relevantes especialmente para los bonos soberanos que descuentan un escenario cada vez más inflacionista, hemos acabado el verano financiero prácticamente como comenzaba hace dos meses. Aunque solo aparentemente.

De manera resumida, en lo que se refiere a las inversiones tradicionales y a medida que nos adentramos en las últimas etapas del año, creo que las carteras de inversión deben continuar:

  • Sobreponderando renta variable frente a la renta fija y el efectivo. El mercado alcista se mantiene intacto, respaldado por la resistencia de los beneficios y un crecimiento económico positivo. Es previsible en cualquier caso un aumento de la volatilidad y un entorno de mercado más complicado durante lo que queda de año.
  • En estilo de inversión, manteniendo una preferencia táctica por el valor frente al crecimiento y seguir favoreciendo los sectores financiero, industrial, de materiales y determinados sectores cíclicos (aerolíneas es un caso claro).
  • En renta fija, conservando la cautela con respecto a la duración, ya que sigue habiendo factores adversos para los bonos a largo plazo (como aumento de los rendimientos reales, los déficits fiscales y las primas de plazo más elevadas).
  • En cuanto a zonas geográficas, manteniendo la sobreponderación de Europa y de los mercados emergentes, especialmente algunos asiáticos, tanto en renta fija como en variable.
  • En divisas y activos alternativos, con un enfoque neutral respecto al dólar estadounidense y el oro, unido a una diversificación en materias primas (transición energética) e infraestructuras.

Y ahí acabaría el breve análisis de lo más convencional. Si han leído con atención, no cito la Inteligencia Artificial (IA), verdadero motor del crecimiento de las Bolsas en estos momentos. A continuación verán por qué.

Pronto llegarán los beneficios de los motores de la IA

Me refiero en el antetítulo, en todos los sentidos, a los creadores y desarrolladores y, por supuesto, al tejido empresarial en general. No en vano, más allá de los últimos resultados publicados por las big tech americanas (los de Nvidia han sido impresionantes superando con creces las expectativas y previsiones) y de otras muchas empresas tecnológicas de diferente tamaño, en agosto hemos conocido datos sorprendentes, por favorables, de Anthropic y OpenAI (empresas líderes que compiten en la base del ecosistema IA).

En contraste con quienes creen que la IA está vendiendo falsas esperanzas, destruyendo riqueza, o/y que estamos ante algo que va a colapsar arrasando las ingentes inversiones hechas durante trimestres recientes, coincido con el análisis de Alex Fusté, estratega de Andbank, que decía en un reciente informe que “los (últimos) resultados financieros de Anthropic y OpenAI demuestran que la monetización de la IA no es una hipótesis” y que “ambas compañías han construido, en tiempo récord, negocios de decenas de miles de millones”. Para acabar indicando que “ya no hay duda razonable sobre la demanda” y que solo “quizás la duda sigue en si podrán convertir esos ingresos y ese crecimiento en beneficios sostenibles (en el tiempo) frente a su enorme coste”.

Transversalidad y tiempo

Mucho de lo sucedido y publicado este verano confirma la solidez del fenómeno de la IA, tanto en la vida empresarial y de las personas como en los mercados financieros.

Por un lado, su transversalidad y escalabilidad hacen que su progresiva presencia en prácticamente todos los sectores de la economía acabe siendo un “must”, por otro, aceptando que el tiempo dará y quitará algo de razón a unos y otros (detractores y seguidores), en lo que se refiere a los mercados financieros me quedo con lo que decía el inversor Warren Buffett: «el mercado de renta variable es un mecanismo para transferir el dinero de los impacientes a los pacientes».

Creo que ahora se entenderá mejor el uso del término “aparentemente” al comienzo de esta columna. Seguimos.