Comprar bolsa española, ¿tiene sentido en este entorno?

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Con los políticos griegos bordeando el precipicio y los principales ayuntamientos españoles siendo tomados, gracias a votos y pactos, por agrupaciones de izquierda radical, la posibilidad de invertir en bolsa española podría tornarse en alternativa poco o nada interesante. Al menos aparentemente. La confianza, clave para mantener el pulso inversor, se pierde con facilidad. ¿Hay razones para ello? ¿O estamos ante una oportunidad de inversión de las que se plantean pocas en los mercados?

 

El fondo parece bueno

 

España ha dejado atrás lo peor de la crisis financiera e inmobiliaria que arrasó nuestra economía. El sector financiero, reconvertido y concentrado aunque en proceso inacabado, impulsa el crédito pues necesita mejorar su cuenta de resultados, y la compraventa de viviendas vuelve a activarse ante las subidas en un sector cuyos precios parece hicieron ya suelo. El desempleo sigue siendo un lastre pero la destrucción de empleo se ha frenado y cada mes conocemos cómo la Seguridad Social crece en afiliados. Aún queda mucho por hacer pero no ver las mejoras sería de necios. La tendencia de los datos de crecimiento de PIB y empleo cobran mejor perspectiva cuando, viniendo de muy abajo como es nuestro caso, nos comparamos con la evolución de la Eurozona como se refleja en los siguientes gráficos (fuente Banco de España):

grafico 15-06

Los datos así lo muestran

 

Me centraré en algunos de los conocidos más recientemente que refuerzan las ideas comentadas más arriba:

 

  • En el primer trimestre del presente año la venta de viviendas en España ha aumentado un 4,4% anual alcanzando la cifra más elevada desde 2010 y sus precios, aunque todavía tímidamente, siguen subiendo (vivienda nueva +4% y la usada + 1,1% en términos interanuales).
  • El tipo de financiación de las empresas españolas sigue bajando y los factores que lo reducen deberían de continuar impulsando esta tendencia: necesidad de negocio de los bancos, ayuda de los bajos tipos de interés oficiales, penalización del BCE a los depósitos de las entidades, mejora de solvencia de muchas empresas y la propia inercia de la política monetaria europea (incluida aquí la QE de Draghi).
  • Los precios han moderado su caída en mayo hasta el -0,2% desde el -0,6% y la inflación subyacente ha alcanzado un +0,5%, gracias, en buena medida, a la reactivación del consumo de los hogares españoles.

 

Todo lo anterior, más una mayor inversión y la mantenida pujanza de las exportaciones, ha ayudado a lograr que al cierre del primer trimestre, el PIB español aumentara un 0,9% (dos décimas más que el trimestre anterior) y en tasa interanual el avance fuera del 2,7%, llevando al Fondo Monetario Internacional a elevar su previsión de crecimiento de la economía española para 2015 hasta el 3,1%. ¿Quién nos lo hubiera dicho hace un año y medio cuando finalizábamos 2013 todavía sumidos en la recesión?

 

Las elecciones generales, el miedo a lo desconocido

 

No es éste un blog de análisis político pero sí de las variables que afectan a la economía y a los mercados financieros. Por ello, resumiré mi visión, todavía optimista, en tan solo dos ideas:

 

  • Tras los resultados de las últimas elecciones, nos encontramos ante una ocasión inmejorable de mostrar al mundo cómo los españoles somos capaces de gobernar municipios y regiones con un difícil equilibrio político que puede favorecer la gestión pública y el control de ésta.
  • Visto el sufrimiento experimentado en lo peor de la crisis y lo que todavía nos queda para superarla realmente, esperemos que de las próximas elecciones generales salga un Gobierno que transmita confianza, tanto interna como, especialmente, hacia el exterior, y dé continuidad a las políticas que han favorecido la recuperación, y no así a las que no lo han hecho.

 

¿Cuánto de acierto y cuánto de voluntarismo hay en estos augurios? El tiempo lo dirá.

 

¿Cómo se traslada todo esto a nuestro mercado?

 

Por un lado vemos cómo el dinero de los no residentes busca oportunidades de inversión y consideran a España como una de ellas, tanto en inversión real como financiera. Por otro, los precios relativos de muchas de nuestras empresas cotizadas no son caros en términos de PER y se tornan baratos si los comparamos con la renta fija. Si a ello añadimos la recuperación de la demanda, los menores costes energéticos y la mejora de competitividad de nuestra divisa por la apreciación del dólar, podemos aventurar un crecimiento de beneficios empresariales por encima de previsiones, es decir, lo que le gusta al mercado.

 

Y en las carteras…

 

Antes de analizar el entorno, para tomar una decisión de invertir hay que analizarse a uno mismo. Partiendo de ahí, para el inversor que acepte un elevado nivel de riesgo, la bolsa española puede ser ahora una buena oportunidad, eligiendo bien las empresas y/o los gestores de fondos (aquí la necesidad de selectividad es también clave). Mejor que invertir de golpe, es hacerlo en varias veces o a través de vehículos de inversión que cuenten con una adecuada selección de compañías españolas en su cartera. Las incertidumbres, y no sólo las políticas pues nuestra montaña de deuda sigue ahí, todavía deben de ir despejándose. No olviden que el dinero es miedoso y cuando busca refugio por verse amenazado se mueve muy deprisa. Esperemos que no olviden esto nuestros nuevos gobernantes, presentes y futuros. ¿Es esto otro voluntarismo? Si no es así y se mantiene el rigor y el pragmatismo, acabaremos viendo fuertes subidas en nuestra bolsa. De lo contrario, dependeremos todavía más de lo que sucede en el entorno internacional y pondremos en riesgo lo ganado hasta ahora.

 

www.icapital.es

twitter: @GSantos_A

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