Qué tener y qué evitar en el 2T-23

El comienzo del segundo trimestre de 2023 ha mantenido una tónica similar a la de cómo acabó el primero:disminución de la volatilidad (vuelta a niveles previos a la minicrisis bancaria), resistencia a caer de la renta variable, debilidad del Dólar y progresivo convencimiento de que el final de las subidas de tipos de interés por parte de los Bancos Centrales está cada vez más cerca. Este entorno determina la elección de las que considero mejores y peor inversión para los próximos meses.

Dónde difícilmente vamos a equivocarnos manteniendo o incrementando la inversión

–        Inversiones en activos del mercado monetarioLetras del Tesoro, pagarés, titulizaciones a corto (ABS) y fondos de inversión que invierten en ellos siguen siendo una alternativa más que válida para optimizar la remuneración del efectivo y resguardarse de los aumentos de volatilidad que están por venir (caídas de las bolsas), así como de movimientos adversos de la curva de tipos de interés en sus plazos medios y largos. Preservación de capital, liquidez, captura progresiva de las subidas de tipos y disponibilidad para aprovechar oportunidades de inversión para cuando veamos todo más claro. ¿Qué más puede pedirse?

–        Bonos emitidos por bancos y aseguradoras: a través de fondos de inversión y centrándonos en emisores europeos encontramos ahora rentabilidades medias superiores al 7% en euros (hasta cerca del 10% dependiendo del tipo de bonos de que se trate). El reciente movimiento al alza de las curvas de tipos de interés y la ampliación de spreads o diferenciales impulsada por la crisis de los bancos estadounidenses y del suizo Credit Suisse, mejorado algo más su perfil rentabilidad/riesgo con respecto a principio de año. Dejando de lado especulaciones casi siempre interesadas sobre alguna entidad concreta (caso de Deutsche Bank), la fortaleza de balances, liquidez y solvencia del sector bancario europeo parecen fuera de toda duda. La paciencia con este tipo de inversión remunerará de manera diferencial para bien.

Dónde debe imperar la prudencia y evitar, por ahora, nueva toma/aumento de posiciones

La renta variable ha tenido un comportamiento disperso pero bastante favorable en el comienzo de 2023 que creo difícilmente va a mantenerse durante los próximos meses y especialmente en el caso de las acciones ligadas a tecnología (el Nasdaq está en máximos de 7 meses y un 20% por encima de los mínimos de las últimas 52 semanas).

Dado que es de esperar un deterioro adicional en el ciclo económico y, en consecuencia, de los resultados empresariales, veo razonable cierta toma de beneficios que provoque caídas en los índices. Al menos mientras no se perciba que el PIB de los países occidentales ha hecho suelo y que los banqueros centrales pueden comenzar a liberarse de la camisa de fuerza que les ha puesto la desbocada inflación la cual, aunque vaya reduciéndose, va a suponer un freno para las economías todavía durante cierto tiempo.

Dentro de la infraponderación del tipo de activo, continuar dando mayor peso a la renta variable defensiva y de calidad (consumo estable, energía, utilities y healthcare) parece lo más adecuado en un entorno que se avecina complicado para los mercados de acciones.

Asesórense bien y sean prudentes.

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