Nunca es tarde si…
Me llama poderosamente la atención la desfachatez de algunas grandes entidades bancarias y sus gestoras de fondos cuando les preguntan sobre el fenómeno de la compra de Letras del Tesoro español por parte de particulares y sobre el que he escrito en recientes entradas a este blog. Aparte de los costes que aplican a la compra, de ahí las famosas colas en el Banco de España, el hecho de que recurran a argumentos como la mejor fiscalidad, la diversificación de plazos de un fondo de Letras y la rentabilidad real (restando la inflación) que es negativa, son, a mi juicio, pobres excusas para esconder intereses espurios. Éstos se apoyan en su cuenta de resultados en claro conflicto con los intereses del ahorrador/inversor quien, después de muchos años, puede acceder a un producto financiero seguro y con una rentabilidad, comparada con otras alternativas, muy elevada y cierta. Pero no sólo de Letras debe hoy en día vivir el inversor y lo explicaré.









