INVERTIR EN 2018: CONTEXTO Y RECOMENDACIONES

El año 2017 ha sido un ejercicio de constantes dudas centradas en los riesgos geopolíticos, muchos ligados a la “Administración Trump”, que finalmente se han mostrado favorables para el comportamiento de los principales activos financieros (han subido prácticamente todos menos el Dólar) y en el que un posicionamiento diversificado ha dado buenos frutos, sobre todo si tenemos en cuenta que los tipos de interés del Euro siguen rondando el cero. Se ha confirmado el buen tono del crecimiento global (en torno al +4%) lo que ha ayudado a la renta variable y todavía no ha perjudicado a la renta fija por la ausencia de inflación (cuestión ésta sorprendente visto el ritmo económico alcanzado). Por ahora, parece que en el próximo ejercicio las cosas no deberían de cambiar mucho. Pero sólo “parece” y nada más que “por ahora”.

Las Bolsas pueden seguir ayudando

El año 2018 será el del cambio en las políticas monetarias de los Bancos Centrales. Éstos llevan varios años inclinándose del lado de los inversores potenciando con sus políticas monetarias expansivas el buen comportamiento de los mercados, pero esto puede estar llegando a su fin. Lo anterior no quiere decir que dejemos de confiar en la renta variable pero deberemos contar con ella de manera más selectiva (el crecimiento se está volviendo más disperso) y con gestión más activa (por las altas valoraciones). Hay margen para que los mercados de acciones continúen funcionando bien, soportados por una economía global todavía boyante y unas expectativas favorables para los resultados corporativos, pero el ciclo está muy avanzado (sobre todo en EEUU, con un forward PER de 18,4 veces) y la probabilidad de sustos en forma de un aumento de la volatilidad (caídas en el precio de las acciones) aumenta. ¿Serán esos buenos momentos para aprovechar y tomar posiciones? Ya veremos.

Los bonos de países desarrollados deberían de ceder terreno

En Renta Fija, las valoraciones en los principales mercados van a finalizar el año en niveles de precio bastante elevados, sobre todo en el caso de la Deuda Pública. El mencionado giro en las políticas monetarias extraordinarias de los Bancos Centrales sumado al buen tono del crecimiento económico global, dificultan cada vez más la permanencia en un activo demasiado hinchado en su precio y con escasísima o nula esperanza de rentabilidad (aún hay muchas emisiones con rentabilidad negativa). Cualquier despertar de la aletargada inflación, bien por presiones salariales o bien por un alza excesiva del crudo, supondrá un batacazo para la renta fija que, probablemente, contagiaría a las Bolsas.

Otros mercados y otras temas de inversión

La solidez, al menos aparente, del crecimiento en China y la caída del USD, facilitarán un entorno de baja volatilidad para bolsas, tipos de interés y divisas emergentes. El crecimiento global se consolida, aunque su potencial decline ligeramente, y lo hace sin grandes desequilibrios ni presiones inflacionistas, lo que supone un contexto favorable para acciones y bonos de muchas zonas emergentes.

La renta fija emergente ofrece mayores tasas de rentabilidad, especialmente en divisa local, y cuenta con cierta capacidad de subida de precio. Los bonos denominados en divisa fuerte (Dólar o Euro) han sido beneficiarios de las operaciones de carry trade y sus valoraciones son ya más ajustadas.

No obstante, las acciones y bonos de zonas emergentes son activos a los que también les puede afectar negativamente el endurecimiento de las condiciones monetarias mundiales y a los que cualquier sorpresa negativa de calado para la economía global, como una inversión de la curva de rentabilidades que sería un indicador adelantado del final del ciclo, les haría mucho daño .

Otras ideas de inversión como la renta variable japonesa, la gestión de valor relativo en acciones y bonos y la deuda bancaria, mantendrán su contribución favorable a las carteras bien diversificadas.

Tres recomendaciones de inversión para 2018

Todo lo expuesto aconseja contar con un perfil más defensivo en todas las posiciones de la cartera que se concreta en estas recomendaciones:

1. No superar nivel de peso de bolsa razonable con el perfil de riesgo de cada uno y seleccionar bien las compañías (las preferidas son las centradas en dinámicas de crecimiento estructural) y los gestores de los fondos, focalizando en Renta Variable europea con gestión activa y sectorial americana (tecnología y bancos).
2. En Renta Fija, contar sólo con fondos basados en estrategias flexibles que sepan aprovechar la volatilidad esperada en este activo en 2018. Incluir también fondos con elevado peso de bonos bancarios y aquéllos que sobreponderen bonos estadounidenses en USD (movimientos tácticos conforme la curva de tipos se positivice) y siempre con el Dólar cubierto.
3. Sobreponderar la gestión alternativa, tanto la basada en valor relativo de bonos y acciones como la que intenta sacar provecho arbitrando movimientos corporativos y otros eventos de mercado. El componente de diversificación de este tipo de activos es indispensable en el actual entorno de mercado con tipos de interés del Euro todavía a cero.

Conclusión positiva pese a los riesgos

El mantenimiento de un crecimiento global robusto apoyado en un comercio internacional expandiéndose y beneficios corporativos al alza, debería de facilitar un buen tono de mercado en 2018. No obstante, habrá que estar atentos a los riesgos procedentes de un Dólar excesivamente débil (podría, entre otras cosas, provocar fuertes subidas del petróleo y con ellas una inflación inesperada en Europa) y a cualquier dato decepcionante de la economía china (traería inmediatos efectos negativos en los precios de las materias primas y caídas en los mercados emergentes).

En todo caso, no olvidemos que invertir en Bolsa es comprar incertidumbre y que acertar con el pico en las ventas es igual de improbable que invertir al 100% en el valle. Una visión integral del patrimonio de cada inversor y una elevadísima diversificación devienen indispensables. Asesórense y sean prudentes.

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