Banca: ¿el mejor sector para 2018?

Después del sector tecnológico, especialmente por el auge de la digitalización, es la industria bancaria la que mayores transformaciones ha experimentado tras la crisis global, ya superada en gran parte, que comenzó con la caída de Lehman Brothers. Hoy, estamos ante un sector que nunca volverá a alcanzar, o al menos no lo hará en mucho tiempo, las cotas de beneficios logradas en la primera década de los 2000. Después de un gran reajuste llevado a cabo mediante la reducción de capacidad instalada y los procesos de concentración, la banca ha comenzado a recuperar su brillo en Bolsa (segundo sector más rentable, tras tecnología, en Bolsa en 2017). Creo que este proceso podría continuar gracias a algunos factores que describiré a continuación.

Los tipos de interés van subiendo

Aunque las diferencias en la fase del ciclo provoquen ritmos dispares, las subidas de tipos de interés protagonizadas por los Bancos Centrales ya han comenzado. Lo hicieron tímidamente en EEUU hace más de un año y, la pasada semana, la Reserva Federal prosiguió con las alzas elevando los tipos de interés, por tercera vez en el año, un cuarto de punto porcentual hasta un rango de 1,25%-1,50% y mantuvo sin cambios su guía para los próximos años, con tres alzas más en 2018 y otras tres en 2019. Además, elevó su previsión de crecimiento del PIB al 2,5% en 2018 (frente al 2,1% estimado en septiembre) y predijo una caída de la tasa de paro hasta el 3,9% y una tasa de inflación por debajo del nivel objetivo del 2,0%. Es decir, un cuadro macro impecable del que los bancos deberían sacar provecho, sobre todo si la curva de tipos de interés tiende a positivizarse (mayores tipos en el largo plazo y más bajos en los plazos cortos), si bien esta cuestión, por ahora, no está nada clara debido a los bajos niveles de inflación que descuenta el mercado. Veremos.

Por su parte, el BCE confirmó que sus compras de activos mensuales en mercado abierto (QE) se verán reducidas a la mitad, hasta 30.000 millones de euros, a partir del próximo enero y hasta finales de septiembre de 2018. No obstante, el hecho de que las previsiones de crecimiento se hayan revisado significativamente al alza (cinco décimas más hasta el 2.3% para 2018), aunque no así las de la inflación, podría comportar una actuación más agresiva por parte de la autoridad monetaria europea y que viéramos movimientos al alza en la curva de tipos de interés anticipando futuras subidas de los tipos de intervención (previstas para bien entrado 2019).

Reforma fiscal USA: más dinamismo económico y repatriación de beneficios a EEUU

Parece que, tras 8 años de crecimiento ininterrumpido, la prolongación del ciclo económico en Estados Unidos va a ser una realidad y a ello ayudarán las medidas fiscales impulsadas por el Presidente Trump. Éstas, centradas en una reducción impositiva para personas físicas y jurídicas, buscan también fiscalizar y repatriar parte de los beneficios que las multinacionales americanas mantienen fuera del país. Todo ello podría suponer un estímulo de la inversión en activos financieros, incluyendo entre éstos a la deuda bancaria (senior, junior y preferentes), facilitando a la banca estadounidense su recapitalización y mayor solvencia.

Finalmente, un entorno regulatorio más acomodaticio propiciado por la Administración Trump debería también de favorecer una mejora en las cuentas de resultados. Este efecto se sumaría a la elevada correlación positiva entre beneficios y subidas de tipos, reforzándose así la visión positiva para el sector (máxime cuando las valoraciones actuales no son excesivas).

Basilea IV benigna para el sector

El pasado viernes se llegó a un acuerdo sobre Basilea IV (acuerdo internacional de regulación bancaria) que, resumiendo mucho y evitando tecnicismos, permite a la banca contar con 10 años para ajustarse a las nuevas reglas de contabilidad y solvencia.

Las declaraciones de Draghi relativas a la necesidad de continuar con el proceso de fusiones en Europa fueron también un elemento favorable para la visión de un sector, como el bancario, que todavía debe dar varios pasos en concentración y crear entidades líderes. En este punto, basta recordar que el banco de mayor capitalización en Europa es el Santander con algo más de 90.000 millones de euros frente a los grandes americanos que superan los 250.000 millones de dólares.

Conclusión positiva

Los Bancos Centrales llevan varios años inclinándose del lado de los inversores potenciando con sus políticas el buen comportamiento de todo tipo de activos financieros y sectores, pero esto puede estar llegando a su fin. El primer gran beneficiado de su nueva tendencia monetaria más restrictiva es el sector bancario. De ahí que considero que 2018 puede ser un buen año para sobreponderar los bancos en las carteras de inversión, no solo en renta variable, también en renta fija y dentro de ésta en sus distintas categorías.

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