Dos gráficos para reflexionar

Utilizo únicamente el verbo reflexionar en el título aunque realmente sería más correcto añadirle el verbo actuar. Como ahora mostraré, tanto la situación de la Bolsa americana como de la renta fija europea son, en estos momentos, altamente llamativas y creo que, desde el punto de vista inversor, más que aprovechables. Veamos.

Como se aprecia en el siguiente gráfico, la aparente exuberancia alcista del índice S&P 500 no es tal si eliminamos del cómputo el comportamiento y el peso de las «magnificent seven» o big tech: Apple, Microsoft, Alphabet (Google), Amazon, Nvidia, Tesla y Meta (Facebook). Sin ellas, la principal Bolsa americana estaría plana en comportamiento en 2023 como refleja la línea azul.

Fuente: Bloomberg 

A la corrección del índice S&P 500 motivada, sobre todo, por el retroceso de las citadas big tech que tuvo lugar durante el pasado octubre (caída de más del 10% desde su punto máximo en julio), le ha seguido una recuperación que ha eliminado casi toda esa caída. Esta volatilidad se debe en gran parte a la incertidumbre en torno a los tipos de interés y los mercados de renta fija, más que a factores fundamentales.

Entonces, ¿están sobrevaloradas estas compañías? Difícil de estimar ya que su capacidad de  crecimiento por encima de la media del mercado (unas más que otras) puede justificar sus precios actuales e incluso más altos. Pero también hay factores técnicos que retroalimentan las subidas: como representan casi el 30% del índice S&P 500, mucho dinero entra en ellas vía fondos índice y ETFs de réplica ya que éstos ocasionan inexorablemente flujos de compra cuando el mercado está con sentimiento favorable (risk on). Con todo, es probable que, vistos los últimos resultados publicados, alguna de esas empresas esté estructuralmente sobrevalorada y que no se beneficie de un impulso positivo continuado. Creo que en 2024 podrían tener un rendimiento por encima del índice de referencia pero sin impulsar a éste de una manera tan evidente como lo han hecho este año.

Si, como parece, la economía estadounidense se mantiene sólida (revisión al alza del FMI  desde +0,3% hasta +2,1% en 2023 y +0,5% hasta +1,5% en 2024), podría ser el momento de, con la indispensable visión de plazo, tomar posiciones en el índice Russell 2000 (pequeñas/medianas compañías) que alcanzó su punto máximo hace dos años y ha caído casi un tercio desde entonces.

En definitiva, muchos de los beneficiados de 2023 podrían tener dificultades para seguir siendo líderes, mientras las sociedades más pequeñas comienzan a ser atractivas y ofrecen oportunidades a medida que la inflación, los tipos de interés y el crecimiento se estabilizan.

La oportunidad de la renta fija

Para no alargar en exceso la columna de hoy iré directamente al gráfico:

Fuente: Bloomberg y Bankinter

Refleja las TIRes de los bonos del Estado español a 2 años, de los bonos corporativos europeos de favorable calidad crediticia (grado de inversión mínimo BBB) de 1 a 3 años y el Euribor 3 meses.

Se indica un periodo de tiempo largo en el que, si exceptuamos la fase crítica de 2012 (quiebra del Estado griego y Euro con riesgo de desaparecer), las rentabilidades ofrecidas por los activos mencionados nunca han sido tan elevadas.

Por ello, existe en estos momentos una probabilidad muy alta de obtener rentabilidad positiva atractiva, e incluso mayor que la de la renta variable en 2024, tomando posiciones ligadas a los activos mencionados si los tipos de interés comienzan a bajar en sus distintos plazos, lo que es lo más probable. Además, el riesgo de equivocarnos centrándonos en plazos cortos como los expuestos, es bajísimo dado que en todo caso cobraríamos los cupones y recuperaríamos el principal invertido en poco tiempo. Lo explicado, en dólares todavía resulta más provechoso, aunque para el que desee evitar el riesgo EUR/USD es preferible utilizar un fondo de inversión o ETF con divisa cubierta.

Asesórense bien y sean prudentes.

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