El verdadero peligro para las bolsas

La autoridad monetaria mantiene el rango actual, advierte posible endurecimiento para contener precios y plantea reducir balance, mientras el conflicto en Oriente Medio condicionará próximos movimientos en mercados y tipos.

Kevin Warsh sorprendía a todos, incluido a Trump, en su estreno al frente de la Reserva Federal (Fed), sugiriendo un sesgo más restrictivo en la orientación de la política monetaria y comprometiéndose a devolver la inflación a su objetivo del 2% tras cinco años consecutivos por encima.

Nuevo entorno en la política de tipos de interés de EEUU

Como se preveía, en su reciente reunión la Fed mantuvo los tipos oficiales sin cambios en 3,5%-3,75% en una decisión unánime de sus miembros (12-0). Lo más llamativo estuvo en el comunicado, mucho más breve de lo habitual, que expresaba un sesgo más restrictivo para sus decisiones sobre los tipos de interés estadounidenses para «garantizar la estabilidad de precios», lo que apunta a la disposición a subirlos en un contexto en el que reconoce que la economía crece a un sólido ritmo y la inflación se mantiene elevada respecto al objetivo del 2%.

No se esperaban cambios en los tipos oficiales, máxime tras los buenos datos del mercado laboral americano que demuestran que la economía estadounidense está lejos de entrar en recesión como muchos analistas preveían a principio de año, pero tampoco se preveía un mensaje tan alejado de los posibles ajustes a la baja los cuales se difuminan tras la crisis energética provocada por la guerra en Irán.

Además, el nuevo presidente de la Fed ha mostrado públicamente su deseo de reducir el tamaño del balance del banco central de EEUU. Pro memoria: el tamaño del balance de muchos bancos centrales ha crecido enormemente a lo largo de los últimos 15 – 20 años, alcanzando proporciones impensables a principio de siglo, con el objetivo de mantener a flote una economía acuciada por la Gran Crisis Financiera de 2008-2011, primero, y por la pandemia COVID-19, después.

Este nuevo entorno descrito no es, en principio, favorable para la renta variable y sería francamente negativo en caso de que se decidiera acelerar medidas como las citadas si la inflación se disparara, tanto en Europa como en EEUU.

La importancia de las tensiones en Oriente Medio

La tensión en Oriente Medio disminuye y el petróleo se sitúa por debajo de 80 dólares, barrera psicológica y, sobre todo, influyente en la práctica desde la perspectiva inflacionista y las previsiones para el nivel de tipos de interés. Si se confirma la reapertura del Estrecho de Ormuz ganaría fuerza la idea de que la inflación podría haber tocado ya techo e iría suavizándose en los próximos meses (las proyecciones de la Fed indican que se reducirá hasta +2,3% en 2027 (cerca del objetivo).

Pero lo anterior dependerá de que la finalización del conflicto con la firma del acuerdo definitivo EEUU-Irán sea una realidad, lo que mantendría el precio del petróleo a niveles propicios para el nivel general de precios en Occidente y frenaría movimientos de tipos al alza por parte de los bancos centrales, es decir, evitaría el escenario más negativo para los mercados que es el de menor crecimiento, mayor inflación y políticas monetarias más restrictivas.

No obstante, no es evidente que todo acabe fácilmente. Creo que, en caso de amplificarse mediáticamente la humillante rendición de Trump, como muchos analistas ya definen en EEUU la firma de un acuerdo en la línea que vamos conociendo, podríamos asistir a un retroceso en las negociaciones e incluso a un recrudecimiento del conflicto. Se está demostrando que el presidente americano comenzó el conflicto inopinadamente y quiere ahora finalizarlo de manera forzada sin lograr el principal objetivo que anunció para su comienzo que era el de acabar con las reservas de uranio enriquecido de Irán y eliminar así el riesgo de que el país persa pudiera fabricar armamento nuclear.

Durante el periodo de dos meses de negociaciones que ahora se abre, los inversores deberán estar muy atentos a lo aquí explicado para dilucidar el devenir de los mercados y comprobar si las bolsas globales que se sitúan en zona de máximos justifican sus valoraciones apoyándose en el crecimiento recurrente de los beneficios empresariales en la próxima temporada de publicación de resultados (mediados de julio próximo).