INFLACIÓN, OTRO MOTIVO PARA VENDER BONOS

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A muchos les llamará la atención el título de este post. ¿No vivíamos en Occidente en un mundo sin inflación o el bajo nivel de precios era algo pasajero?, se preguntarán algunos. Más bien lo segundo, me temo. No sólo va a ser el estallido de la burbuja de los bonos con rentabilidades bajísimas o negativas y precios inflados lo que va a deteriorar la rentabilidad conseguida hasta ahora por muchos inversores en renta fija, también lo será el regreso del principal enemigo del bonista: la inflación.

El repunte ha pasado desapercibido pero está ahí

La inflación de la Eurozona experimentó en el pasado mes de septiembre un repunte de 2 décimas hasta el +0,4% interanual. La subida fue consecuencia de los efectos de base favorables en los precios energéticos y hubiera sido mayor de no ser compensada por una nueva desaceleración de los precios en el sector de la alimentación.

Esta tendencia alcista va a continuar apoyada en la subida del precio de la energía y en el efecto base del cálculo lo que, según los analistas de Groupama AM, “debería impulsar la inflación de aquí a finales de año/inicios del próximo año (+1,4% interanual en Marzo de 2017)”. Similar opinión tiene el research de UBS quien considera como escenario más probable que el IPC de la Eurozona acabe 2016 por encima del 1,5% y del 2,5% en EEUU.

La dinámica deflacionista se ha roto

No estoy describiendo una situación de fuerte salto en los niveles de IPC en Europa y tampoco en EEUU (el país americano cuenta además con su práctica autosuficiencia energética gracias a la producción de shale). A lo que me estoy refiriendo es a la ruptura de la dinámica deflacionista que tanto ha obsesionado a nuestros banqueros centrales y que tan negativas consecuencias comporta para la deuda de los Estados. Ésta es, como sabemos, el principal problema al que se enfrentan las economías de los países desarrollados (creciente ratio de deuda sobre PIB) y la mayor amenaza que sigue cerniéndose sobre el crecimiento del PIB y sobre el propio sistema capitalista.

¿Por qué afecta al precio de los bonos?

Como casi todo en economía, la subida de precios tiene dos caras. Además de sus negativos efectos para familias y empresas cuya capacidad adquisitiva disminuye al subir el IPC, la cotización de los títulos de renta fija sufre al comenzar a descontarse por el mercado unas expectativas de inflación cada vez mayores. La razón es que los cupones que genera un bono tendrán menor valor futuro cuanto más elevada sea la inflación, lo que hace que el precio de ese bono caiga. Los repuntes de inflación se traducen en subidas de tipos a largo y caídas de precios de la renta fija.

El actual entorno puede estimular el efecto negativo

No cabe duda de que en un contexto de mercado como el actual con más de la mitad de los bonos de calidad en euros ofreciendo rentabilidades negativas, una subida de la inflación puede ser mucho más dañina. Y ello no porque nuestro Banco Central reaccione automáticamente subiendo el precio del dinero, sino porque los intervinientes en el mercado de renta fija no puedan ya asumir la incoherencia de comprar bonos con unas tasas de rentabilidad tan bajas o negativas en un entorno de pérdida de poder adquisitivo del dinero.

Lo que puede suceder en 2017

El economista jefe del Banco Central Europeo (BCE) declaraba la pasada semana que los bajos tipos de interés se mantendrán en los niveles actuales “durante un tiempo largo” debido al bajo crecimiento económico de la Eurozona. Creo que tal afirmación es sólo aplicable a los tipos a corto plazo. Dudo que las compras de bonos del BCE, cuyo mantenimiento en el tiempo se pone cada vez más en entredicho, vayan a lograr salvaguardar la estabilidad en los precios de la renta fija.

Nos espera volatilidad y mucha en el mercado de bonos. Aunque la burbuja en la que se mueven sus precios se deshinche poco a poco, la vuelta de la inflación, sin grandes excesos pero presente, pondrá la puntilla a un mercado, el de renta fija y, dentro de él, especialmente el de deuda soberana, que ha dado en forma de rentabilidad más de lo que nadie esperaba. Salgan a tiempo.

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