Nueva variante y el error del inversor

Despiertan los mercados con cierto rebote pero todavía asustados por la amenaza de la nueva variante sudafricana del coronavirus y su potencial resistencia a las vacunas. El  temor a que el favorable ciclo económico que estamos viviendo se corte de golpe  provocó las caídas del viernes pasado que se agravaron por la falta de liquidez de los inversores americanos que estaban dando gracias y comiendo el pavo sobrante del día anterior. Las Bolsas cayeron con fuerza y los precios de los bonos soberanos de más calidad subieron mucho (casi +1% el Bund y el Treasury 10 años y, atención, ¡un +2% el 30 años americano!). Este movimiento de la renta fija en una sola sesión es altamente llamativo y se apoya en el hecho de que si el ciclo se frena la inflación será menor y los tipos de interés podrán mantenerse bajos durante más tiempo. ¿Alguien dudaba de la bondad de la diversificación? ¿Y de la paciencia y de la visión de plazo?

No hay certezas aunque…

Después del temor veraniego a la variante Delta que se superó gracias a la efectividad de las vacunas (algo inferior, eso sí), la nueva variante parece tener mayores mutaciones lo que la podría hacer más contagiosa aunque por ahora  faltan evidencias y sobra incertidumbre.

No obstante, contaba J. Uguet  gestor de Lierde Sicav que conversó con expertos del sector farmacéutico y coincidían en señalar que hay grandes posibilidades de que alguna de las vacunas actuales ofrezca un nivel de protección aceptable frente a esta nueva variante y que en caso de no ser así tan solo se tardarían  2 ó 3 meses en desarrollar una vacuna eficaz  (así se acaban de pronunciar directivos de Pfizer), recordando también que la capacidad de fabricación de vacunas global se ha triplicado en 2021.

Y por ahora mantener la estrategia es el camino

Antes del fatídico viernes pasado leía en Expansión.com que el Ibex perdía el 8.800 tras caer en ocho de las diez últimas sesiones. Las rachas del Ibex este año, para bien y para mal, son sorprendentes, tanto al alza como a la baja. Clara muestra del  riesgo de intentar acertar entrando y saliendo de mercado  en lugar de mantener la posición y mirar para adelante con visión de plazo. Lo mismo ha sucedido en otros índices pero nuestro mercado se sitúa a la cabeza en este aspecto.

Desgraciadamente, el comportamiento inversor se basa muchas veces en visiones cortoplacistas y la toma de decisiones deja así de ser coherente con los parámetros que teóricamente sirvieron para  crear su cartera de inversión. El  sentimiento manda en exceso  en momentos de volatilidad y el pánico conduce al error.

Por todo lo anterior me pareció especialmente relevante el análisis del gestor británico Joe  Wiggins de la financiera St. James Place del que se hacía eco Citywire y que explicaba la imposibilidad de demostrar la calidad en la selección de activos de una cartera si sólo se atendía a períodos cortos de tiempo. Se comparaba con el inversor W. Buffet, mayor referente para muchos en el buen hacer gestionando dinero, y exponía que la  probabilidad de batir la rentabilidad de Berkshire Hathaway  (vehículo inversor de Buffet) era mayor cuanto menor era el lapso temporal analizado. Sobre esa base planteaba la pregunta clave: ¿qué horizonte de inversión debería considerarse para analizar el comportamiento de una cartera y su retorno esperado?

La respuesta a esa pregunta no puede ser otra que decir que dependerá del tipo de cartera considerada (con mayor o menor peso de activos de riesgo) y que asumir períodos largos para gestionar renta variable es la  única manera de acertar  en la toma de decisiones y obtener retornos consistentes. No olvidemos que:

–        Lo que sucede en un día de mercado no es más que un  ruido aleatorio.

–        En un periodo corto los  acontecimientos impredecibles se imponen  sobre una estrategia de gestión de calidad y los resultados valen tan poco como los que pueden resultar de tirar al aire una moneda.

–        El sentimiento cortoplacista puede  destruir con facilidad los fundamentales  que sirven para construir una cartera de inversión y provocar una toma de decisiones equivocada.

Concluye Wiggins afirmando que  Buffet habría sido despedido  como gestor si su labor hubiera sido valorada con un horizonte temporal corto que es el que con frecuencia prima en el examen del comportamiento de fondos de inversión por parte de muchos analistas e inversores y recuerda que Berkshire Hathaway ha batido a la rentabilidad del mercado en casi el 90% de los casos si se consideran períodos de 10 años. Discutir sobre si una rentabilidad es buena o mala es irrelevante si no se toma un plazo coherente con el tipo de inversión (más largo para renta variable y más corto para renta fija).

¿Qué se espera de las bolsas en las próximas jornadas?

Más allá de los titulares apocalípticos, habrá que vigilar los  pronunciamientos oficiales  sobre la gravedad y el alcance de esta nueva variante del virus así como de los anuncios de laboratorios y farmacéuticas sobre cómo impedir su avance.

Con todo, después del parón en actividad causado por la variante Delta y de una reactivación de los indicios de crecimiento, sobre todo en EEUU,  no debería de haber ulteriores movimientos significativos bajistas asumiendo la eficaz labor de las farmacéuticas y admitiendo el hecho de que las autoridades monetarias podrían reforzar su compromiso de ayuda a la economía global si la situación de la pandemia se deteriora más hasta poner de nuevo en duda la movilidad de las personas y una posible vuelta de las restricciones generalizadas. Veremos.

Asesórense bien y sean prudentes.

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