Dolor en los mercados: ¿hasta cuándo?

En esta tormenta de caídas e incertidumbres que atraviesan los mercados, hay algo de lo que podemos estar seguros: los niveles de inflación seguirán altos durante los próximos años y la política de tipos de interés al alza para frenar las subidas de precios impulsada por los bancos centrales  acabará por frenar la economía. Aquí surge la gran duda: ¿cuánto va a frenarse y hasta qué punto va a continuar el impacto negativo en los mercados?

Bien la inflación da señales de moderarse…

A poco que los datos de inflación se moderen, los inversores van a comenzar a ver un horizonte temporal más cierto para el final del ciclo de subida de tipos de interés, recuperarán la confianza y considerarán las  cotizaciones actuales como razonables con el entorno  y con potencial alcista claro si se atisba la salida de la recesión.

Una caída del precio de la energía impulsaría lo anterior, pero incluso sin que eso se produzca en el corto plazo, el menor crecimiento al que nos vemos abocados va a traer una contracción del consumo que arrastrará a la baja muchos precios de la cesta de la compra. Aunque resulte paradójico, la recesión limpiará algunos excesos  del ciclo anterior y abrirá la puerta a una normalización de los mercados tanto de bonos como de acciones.

Coincido con  Uguet, gestor de Lierde Sicav, que encabeza el ranking de rentabilidad en 2022 en su categoría, en que «una suave recesión estaría ya  bastante descontada  por las cotizaciones de las compañías…».

…o bien continúa repuntando unos meses más

Si la inflación sigue alta y los próximos resultados empresariales, lastrados sobre todo por el alto coste de la energía, empiezan a mostrar signos de ralentización, podríamos asistir a  nuevas caídas en las bolsas. En todo caso y como recuerda el citado Uguet: «Históricamente (1960-2020), las caídas medias del S&P cuando la economía ha entrado en recesión, han sido del -32.8% frente a la caída actual del -24.5%, por lo que si la historia se repite quedaría en torno a un -8% adicional hacia abajo».

Probablemente nos moveremos entre ambos escenarios

Lo más probable para las Bolsas en el corto plazo es un  escenario intermedio  entre los descritos: una volatilidad elevada y una sucesión de días positivos y negativos en función de los datos que vayamos conociendo. Los inversores con carteras adecuadas a su perfil de riesgo, una correcta adaptación geográfica y sectorial al entorno económico actual y un horizonte temporal en línea con su distribución de activos (más largo a mayor peso del riesgo en cartera), no deben de preocuparse  pues el actual episodio de dolor en los mercados pasará y la valoración de sus carteras se recuperará.

¿Y la renta fija?

El peor comportamiento que se recuerda en un semestre para este tipo de activo, los bonos, tampoco va a durar para siempre. Sólo un gran calado de la recesión y una torpe inacción de los bancos centrales podría llevarnos a una profundización en las caídas de la renta fija. No creo que ninguna de las dos citadas circunstancias se produzca. La paciencia, la convergencia a la par y, aquí también, una correcta adaptación geográfica y sectorial al entorno económico actual, aseguran la recuperación  de las carteras de bonos y de los fondos de inversión y ETFs ligados a ellas.

Asesórense bien y sean prudentes.

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