Aclarando China y sus mercados

CompartirShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on Google+Share on RedditEmail this to someone

La aparente y transitoria calma que nos están regalando los mercados occidentales, unida a la inestabilidad y creciente incertidumbre que parece están fraguándose en la lejana China, aconsejan hacer un esfuerzo por aclarar cómo son realmente los mercados de acciones en China y qué nos podemos estar jugando en ellos.

 

Varios mercados y tipos de acciones

 

Para empezar, en China existen varios mercados. La principal Bolsa de China es la Bolsa de Shanghai, seguida de la Bolsa de Shenzhen y de la Bolsa de Hong Kong. Las dos primeras no están totalmente abiertas a los inversores internacionales mientras que la de Hong Kong no tiene restricciones. Sus principales índices son el Shanghai Stock Exchange Composite, el Shenzhen Stock Exchange Composite y, más conocido en Occidente, el Hang Seng de Hong Kong.

 

Las compañías que cotizan en las principales bolsas chinas, cerca de tres mil, se clasifican bajo tres categorías básicas:

 

  • Acciones serie ‘A’: compañías chinas locales denominadas en renminbis, y negociadas principalmente entre inversores locales en las Bolsas de Valores de Shanghai o Shenzhen. Cotizadas y negociadas en renminbis chinos, constituyen el grueso del mercado y en ellas se centra la negociación retail de los chinos.
  • Acciones serie ‘B’: representan también compañías chinas con un valor nominal en renminbis negociadas en Shanghai y Shenzhen pero, a diferencia de la serie “A”, sí son accesibles a inversores internacionales y las transacciones sobre ellas pueden llevarse a cabo en dólares americanos o en dólares de Hong Kong.
  • Acciones serie ‘H’: representan empresas chinas a las que cualquier inversor puede acceder. Se negocian en la Bolsa de Hong Kong y en dólares de Hong Kong. Todas las compañías son comunes con las clases “A” o “B” pero su cotización en Hong Kong es más transparente y eficiente.

 

La tipología de sociedades ligadas al mercado chino es todavía más amplia al existir compañías que pueden no estar constituidas en China pero que tienen su negocio principal allí y que se negocian en las bolsas de Londres o Nueva York (en este mercado también existe la posibilidad de negociar ADRs de empresas chinas o agrupaciones de acciones de una sociedad cotizada en China). Finalmente, mencionar por su peculiar denominación, los llamados Red Chips de la Bolsa de Hong Kong, que son sociedades en las que al menos el 30% de su accionariado está en manos públicas y que, como imaginarán, son numerosas.

 

Lo que ha subido y lo que ha caído

 

Los mercados que en la práctica están casi totalmente reservados para los chinos son los que han tenido comportamientos más llamativos en los últimos años: Shenzhen y, especialmente, Shanghai. Ambos mercados reflejan revalorizaciones interanuales superiores al 30 y al 60% respectivamente. Y también ambos han sufrido caídas en el último mes del entorno del 15% y de cerca del 30% desde máximos de los últimos 12 meses. En cambio, el mercado de Hong Kong representado por el índice Hang Seng, muestra un comportamiento plano en el último año y ello tras el descenso del mes de julio que ha sido del 6%.

 

Los desplomes sucedidos en algunas sesiones del pasado julio han afectado primordialmente a las acciones de clase “A” de Shanghai y, en mucha menor medida, como vemos, al mercado de Hong Kong. Es evidente pues la diferencia entre estos mercados y entre las cotizaciones de las acciones que recogen, lo que obliga a tratar con especial cuidado las informaciones que sobre ellos se difunden y con máxima diligencia las posibles inversiones, básicamente a través de fondos de inversión y ETFs, a las que se puede tener acceso desde España.

 

Motivos y consecuencias

 

Las causas que han podido motivar las recientes fuertes caídas de la bolsa china son de todo tipo: desde el incremento del apalancamiento de muchos inversores chinos y la generación de órdenes sistemáticas que retroalimentan los descensos, pasando por la autorización hace unos meses del préstamo de acciones que sustenta las ventas a corto, hasta el posible recalentamiento de un mercado apoyado en un modelo de crecimiento que es, desde hace un tiempo, puesto en cuestión. Desde el momento en que la propia contabilidad nacional del oscuro régimen comunista chino crea constantemente desconfianza, la probabilidad de identificar las verdaderas razones por las que se mueve ese mercado es siempre reducida.

 

Lo que sí es más viable es determinar algunas de las consecuencias que, para el todavía pujante crecimiento de la economía china (cuestión ésta, últimamente, nada pacífica), tales descensos bursátiles pueden ocasionar. Entre ellas, citaré una que ha sido últimamente muy aireada por algunos analistas que ven con escepticismo la actual fase de transformación de la economía china desde el modelo exportador y de inversión, a una economía más apoyada en el consumo interno.

 

Me refiero al deterioro que para las economías domésticas de China supone la reducción de su ahorro causada por la desvalorización experimentada por sus carteras. Sobre esto, mencionaré dos datos que citaba hace unos días la gestora Fidelity y que debilitan el eventual “efecto despatrimonializador” producido por las caídas de la bolsa: por un lado, que sólo el 5% de la población china invierte en bolsa (en EEUU el porcentaje es del 55%) y, por otro, que la tasa de ahorro china es la mayor del mundo (en el entorno del 40%) y en este ahorro la renta variable pesa únicamente alrededor del 20%.

 

¿Por qué nos importa tanto China?

 

Hay muchas respuestas para esta pregunta pues es innegable que China ha protagonizado en las últimas décadas una de las mayores revoluciones económicas, si no la mayor, de la Historia de la humanidad. Su actual influencia en la economía global es enorme y creciente, tanto por los intereses allí concentrados de empresas occidentales, como por su labor de financiador de las endeudadas economías de EEUU y de Europa. Es por ello que nos preocupa tanto que el crecimiento de su economía se ralentice. Y de ahí que sea factible que pronto veamos a su banco central, el Banco Popular Chino, tomar más medidas de relajación monetaria para incrementar la liquidez en el sistema y facilitar la citada evolución del modelo económico chino, a la vez que ayuda a mantener tasas de crecimiento de su economía en el entorno del 5 – 7% anual.

 

Es la paradoja política y económica del siglo XXI, el comunismo que sustenta el capitalismo, que continúa. Y, aunque sea triste reconocerlo, para nuestro bien.

 

www.icapital.es

twitter: @GSantos_A

CompartirShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on Google+Share on RedditEmail this to someone

Un comentario en “Aclarando China y sus mercados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *