El conflicto está cambiando demasiado rápido como para que el análisis pueda parametrizar sus consecuencias y es probable que la volatilidad diaria perdure más tiempo de lo previsto
La opinión generalizada era de un conflicto corto. Y ya ven… Los mercados financieros continúan bajo la presión de las alzas en los precios de la energía y los bancos centrales no osan dar el paso de bajar tipos por los miedos inflacionistas.
Las Bolsas caen y los rendimientos de los bonos suben a nivel mundial haciendo caer el precio de éstos. Mientras, Estados Unidos intensifica sus esfuerzos para reabrir el estrecho de Ormuz.
Esa falta de relajación de los tipos de interés supone un obstáculo adicional para la renta variable y el citado aumento de las rentabilidades de la renta fija y la fortaleza del Dólar siguen lastrando los precios del oro y de la plata que rompieron a la baja la pasada semana niveles técnicos clave.
¿Dónde refugiarse entonces?
Algún inversor puede pensar que el único refugio que hay ahora es un barril de petróleo, pero las subidas de tipos de interés no perjudican a todos los activos, como aquí reflejo:
- Visto que los mercados descuentan inflación y tipos más altos, aprovechemos la subida de la rentabilidad de las letras del Tesoro a un año emitidas por Italia, Francia, Alemania y España que ha aumentado de media un 0,5% desde el comienzo del conflicto y ofrecen en promedio un 2,5% de retorno. No está nada mal siendo el papel de mayor calidad y con liquidez.
- Si creemos que el Dólar va a continuar su recuperación frente al Euro, lo que veo bastante probable, la parte corta de la curva de treasuries estadounidenses facilita en estos momentos cerca de un 4% y hay fondos de inversión denominados en euros -no es pues necesario cambiar de divisa para suscribirlos- que aprovechan este plus de rentabilidad (asumiendo el riesgo Dólar, lógicamente).
- Algunos tipos de renta fija, como los cat bonds o los ABS, están manteniendo el tipo perfectamente y, salvo sorpresa muy negativa en el crecimiento global esperado, seguirán haciéndolo. Acceder a este tipo de renta fija a través de fondos de inversión es sencillo.
En definitiva, los mercados están descontando un shock de inflación demasiado rápido y, aunque ahora mismo, sean evidentes esos riesgos alcistas para la inflación y bajistas para el crecimiento, precipitarse en Bolsa o en renta fija puede comportar accidentes. Los activos mencionados más arriba, además de rentabilidad más que aceptable en el actual entorno, aportan estabilidad en una cartera.
Lo que puede suceder en el corto plazo
La teocracia chiita iraní está presionando al mundo gracias a su capacidad de desestabilizar el mercado de la energía, petróleo y gas, la cual estimo que es transitoria pero ahora mismo aporta enorme incertidumbre.
Con todo, si los bancos centrales se mantienen firmes y no fuerzan al alza de forma precipitada el nivel de los tipos de interés oficiales y, además, Occidente muestra unidad de acción más allá de meras declaraciones del presidente Trump, podríamos ver pronto un giro favorable y mantenido en la evolución de los mercados.
No olvidemos que Trump, promotor de lo que está sucediendo, está poniendo en riesgo el control de ambas cámaras legislativas en las elecciones midterm de noviembre próximo y cambios en su discurso que puedan alterar el curso de la guerra, como sucedió ayer lunes, podrían modificar, para bien, la evolución de la renta variable y renta fija globales.
Conclusión inversora: la fórmula mágica
Los fundamentos de la inversión siguen siendo los mismos y los definía hace una semana como la «fórmula mágica»: invertir con visión de plazo, mantener una buena diversificación de activos coherente con el riesgo aceptado por cada inversor y no preocuparse demasiado por el ruido a corto plazo. Si añadimos, imprescindible en la actualidad, una gestión activa que identifique de manera más dinámica los riesgos y las oportunidades, podremos salir airosos de esta crisis.





