Disrupción, IA y centros de datos, así avanza el mundo

No se esperaba un comienzo de 2026 tan animado en las Bolsas y creo que nada define mejor lo que está sucediendo como el título de esta columna

Si por disrupción entendemos la interrupción brusca de algo o el comienzo de un proceso para que ello suceda, podemos aseverar que los riesgos de disrupción que trae la Inteligencia Artificial (IA) están condicionando la evolución de los mercados.

Prosigue la nueva era tecnológica y vamos hacia un escenario de ganadores y perdedores: entre los primeros estarán las grandes compañías con negocios con fuertes barreras de entrada (sector industrial y manufacturero) y, entre los perdedores habrá que ir analizando quiénes tienen barreras de entrada más bajas y menor capacidad de inversión en la nueva tecnología (en las últimas semanas el sector del software ha sido el más afectado con un desplome en las cotizaciones de muchas compañías).

¿Corrección técnica o cambio de registro para las big tech?

Los cinco gigantes tecnológicos —Microsoft, Amazon, Nvidia, Apple y Alphabet— pierden desde comienzo de año en torno a 1,4 billones de dólares de capitalización bursátil. Para que lo pongan en perspectiva, se trata de una cifra cercana a la capitalización bursátil de todo el mercado español. Sólo Microsoft cae alrededor de un -18% en el año y Amazon retrocede un -10%.

Subyace en lo anterior el anuncio por parte de las citadas empresas de planes de inversión sin precedentes centrados en la IA – entre 500.000 y 650.000 millones de dólares – y el cuestionamiento de si esa ingente cifra acabará generando el retorno esperado. No creo que estemos ante un parón en el desarrollo de las grandes tecnológicas, ya que considero que la demanda de servicios de IA es estructural y no un boom pasajero. Amén de las amplias ventajas competitivas con que cuentan, entre ellas los activos intangibles logrados tras años de indicutible liderazgo.

Veremos qué nos dicen los resultados del actual primer trimestre. En todo caso, la rotación hacia otros sectores continúa y los inversores con carteras eficientemente diversificadas no están sufriendo en valoración. Se trata de beneficiarse del impulso del denominado efecto «HALO» (Heavy Asset, Limited Obsolescence): rotación hacia compañías intensivas en activos físicos, menos expuestas a automatización.

Los centros de datos, detrás de todos los avances

Los centros de datos construidos para prestar servicios de IA están surgiendo tan rápido como puede lograrse su financiación. Su funcionamiento acarrea un elevadísimo consumo de electricidad y enormes cantidades de agua para su refrigeración. Las previsiones para Estados Unidos según estimaciones del analista americano Neuberger son:

  • Energía: los centros de datos terrestres (sin incluir la minería de criptomonedas) consumieron aproximadamente el 4,4% del consumo total de electricidad en 2023; algunas proyecciones indican que esa cifra se disparará hasta el 12% en 2028, a medida que la demanda de IA siga aumentando.
  • Agua: la refrigeración de un centro de datos típico requiere al día el equivalente al consumo de agua de unos 1000 hogares), pero los centros grandes pueden necesitar el equivalente al consumo de una ciudad de 50 000 habitantes. Esa demanda no hará más que aumentar a medida que se pongan en marcha más centros.

Creo que los límites terrestres van acercándose. Elon Musk también lo cree y de ahí que hace unas semanas tomara la decisión de fusionar SpaceX, su empresa de vuelos espaciales, con xAI, su startup de inteligencia artificial, una alianza que, según Musk, está impulsada principalmente por la creciente presión para instalar centros de datos en el espacio. Sí, en el espacio.

Parece que allá arriba los centros de datos pueden alimentarse de energía solar de manera continua y que estos centros de datos «orbitales» podrían permitir que los ordenadores de alto rendimiento se sitúen justo al lado de los satélites que recopilan la información, lo que ayudaría a reducir el tiempo de procesamiento de los datos. No es ciencia ficción, es la realidad del progreso tecnológico. Quien consiga beneficiarse de ello en la inversión financiera conseguirá un plus sobre el resto de inversores. No lo duden, porque si la IA cumple solo una parte de lo que promete, cambiará el mundo para siempre, esperemos que para mejor.