Vuelven los dividendos, ventajas que proporcionan y cómo aprovecharlos

Invertir en acciones que generen alto rendimiento, si se hace correctamente, puede generar favorables retornos totales ajustados al riesgo a largo plazo.

El creador de incertidumbre

Los mercados de acciones sufrieron la pasada semana una volatilidad significativa que comenzó el martes con una fuerte caída impulsada por la escalada de tensiones comerciales entre EEUU y la Unión Europea por la soberanía sobre Groenlandia. Cuando todo parece apacible y el crecimiento de la economía global se apoya en un sólido cuadro macroeconómico favorable para las Bolsas, el presidente Trump no puede evitar hacer lo posible por intranquilizar a mercados e inversores.

En ese marco, el mercado tiende a reaccionar a los titulares, no a los fundamentales de las compañías cotizadas. Lo anterior genera descuentos y produce situaciones inusualmente asimétricas entre las acciones de calidad con crecimiento de dividendos y el resto del mercado, y facilita que los inversores pacientes que buscan ingresos reciban un regalo excepcional para asegurarse elevados rendimientos gracias al crecimiento de dividendos.

La publicación de resultados corporativos toma tracción

La temporada de presentación de resultados correspondientes al cuarto trimestre de 2025 ha comenzado. Por ahora sólo hemos conocido los de los principales bancos americanos y el fabricante taiwanés de semiconductores TSMC. Todos ellos han presentado unos resultados sólidos. Creo que la temporada de resultados va a continuar en esa línea, especialmente en EEUU impulsada por las empresas tecnológicas.

Actualmente, los mercados esperan un crecimiento de los beneficios de alrededor del 8 % para el S&P 500, mientras que se prevé que los beneficios del STOXX 600 europeo se mantengan por ahora planos y tiendan a superar las previsiones a lo largo del año 2026.

La alternativa de invertir en empresas con elevado dividendo

Una estrategia de inversión basada en la compra de empresas cotizadas con balances sólidos y negocios pujantes y que mantengan una política de dividendos estable puede permitir esquivar las tensiones comentadas más arriba y obtener un retorno más que favorable, sobre todo si comparamos éste con el bajo nivel de los tipos de interés tanto en Europa como en EEUU.

De esta manera, se puede generar una rentabilidad diferencial ajustada al riesgo y, al mismo tiempo, lograr un flujo de entrada de dinero cada vez mayor, reduciendo además el riesgo de la cartera global, lo que todavía cobra más relevancia en períodos de incremento de volatilidad como sucede ahora. Incluso si el mercado entra en una fase bajista profunda y prolongada, la estabilidad de este tipo de inversión tiende a superar la de otros segmentos del mercado.

Para lograr lo anterior son preferibles las empresas con balances sólidos que tengan un modelo de negocio defensivo y duradero y que operen en sectores que proporcionen servicios o productos esenciales que probablemente sigan siendo demandados independientemente de las condiciones económicas, con niveles de deuda bajos en relación con sus ganancias, así como con una elevada liquidez. Esto tiende a asegurar que puedan enfrentar las recesiones económicas sin tener que recortar el dividendo manteniendo así en el tiempo un pago de dividendos sostenible y creciente: el dividendo tiene que estar bien cubierto por los flujos de efectivo de la empresa y beneficiarse de una perspectiva futura de crecimiento que al menos iguale o supere la inflación media a largo plazo.

Si el umbral de rentabilidad de esos dividendos es lo suficientemente alto en relación con activos alternativos (renta fija) que también generan rentas, esto debería poder evitar una venta masiva en Bolsa por parte de inversores de este tipo de acciones con objeto de dedicar esa liquidez a otro tipo de compañías o a otros tipos de activo diferentes.

Cómo implementar la estrategia

En estos momentos, el nivel medio de pago de dividendos de empresas europeas de la categoría explicada ronda el 5,5% y en EEUU el 2,75% (en USD). Me refiero a sectores como las utilities (generación y distribución de energía), grandes empresas de ingeniería y gestores de infraestructuras, REITs (Socimis), farmacéuticas y bancos y financieras en general. En todos ellos podemos encontrar empresas de calidad que cumplen los requisitos mencionados más arriba.

Para la inmensa mayoría de inversores suele convenir más un fondo de inversión global o un ETF, varios realmente, que la inversión directa en Bolsa comprando acciones, diversificando así en gestores que hayan generado un crecimiento de dividendos atractivo a lo largo de su mandato y cuyos productos bajo gestión cuenten con la orientación inversora aquí definida. Se logra así una diversificación más eficiente aunque el rendimiento final pueda ser algo más bajo por comisiones de gestión.

Esta estrategia no debe comportar alejarnos totalmente del sector tecnológico que, como ya en este foro comentado, no está en burbuja aunque sí con valoraciones más exigentes que otras partes del mercado. Veremos las próximas publicaciones de resultados (esta semana Meta, Microsoft, Tesla y Apple, cuyas publicaciones permitirán evaluar la solidez de la inversión vinculada a la IA y su impacto en márgenes y crecimiento).

Conclusión para los inversores

Evitar una concentración en big tech y en subsectores a ellas vinculados en beneficio de la estrategia de dividendos aquí descrita, será probablemente una estrategia ganadora, aunque no la única, para invertir bien en Bolsa en el presente ejercicio.