Para invertir no basta con intentar acertar sobre el futuro
Los inversores se equivocan cuando le dan excesivo peso a adivinar lo que va a suceder en el corto plazo y así está sucediendo con muchas empresas ligadas a la Inteligencia Artificial (IA) y al sector tecnológico en general
Realmente, son pocos los que todavía dudan de la bondad de la Inteligencia Artificial (IA) como inversión financiera y de sus consecuencias beneficiosas, en balance, para el crecimiento de la economía global. Pero, situaciones como la vivida en días pasados con la fuerte caída de las acciones de los sectores de IA y semiconductores que se extendió desde Estados Unidos hasta Asia (el KOSPI de Corea del Sur registró su peor semana desde octubre de 2008), pueden hacer que muchos inversores se replanteen los pesos de cada tipo y subtipo de activo en sus carteras.
Para rematar los disgustos tech, CoreWeabe (compañía americana proveedora de infraestructura en la nube especializada en IA y respaldada por Nvidia), perdió más de un tercio de su valor en solo unas cuantas sesiones. Ello fue debido a la crisis de confianza del mercado ante su elevado endeudamiento y el creciente coste de éste.
Subyace en todo lo anterior la preocupación por la financiación de la infraestructura de la IA y los riesgos competitivos procedentes de China y sirve para recordar que unas perspectivas positivas para una empresa cotizada, un sector o un mercado en general no significan que los inversores puedan pasar por alto el riesgo de concentración y la necesidad de mantenimiento de un horizonte temporal alineado con los riesgos asumidos.
Algunas reglas para la eficiencia y tranquilidad inversoras en este revuelto entorno
Visto lo aquí expuesto, lo primero que un inversor que quiere construir una cartera debe tener en cuenta es aceptar que, en gran medida, lo que paga hoy por una inversión, sobre todo si ésta es en renta variable, ya está reflejando en buena medida lo que el mercado cree que va a suceder en el futuro. Esta regla es especialmente aplicable a muchas compañías del sector tecnológico.
Mantener bien adaptado el peso de la renta variable y activos de riesgo en general al perfil de riesgo deseado por un inversor es quizás el principio de inversión que, no por obvio, deja de ser aconsejable recordar.
De la misma manera, es obligado mencionar que una elevada diversificación ofrece protección intrínseca contra los mercados bajistas. Como dato ilustrativo, recordaba un análisis de UBS que desde 1945, durante mercados bajistas, el índice americano S&P 500 cayó en promedio un 34,5% y pasó 39 meses «infravalorado», en tanto que una cartera 60% renta variable/40% renta fija, mínima diversificación exigible, perdió de media en los mismos periodos tan solo un 20% y registró un nuevo máximo dentro de los 30 meses siguientes.
En definitiva, las carteras concentradas pueden hacer que los resultados dependan de forma desproporcionada de empresas concretas. La diversificación entre activos, regiones, sectores y estilos de inversión reduce el riesgo específico de cada empresa, al tiempo que se mantiene la exposición a futuras ganancias del mercado.
Finalmente, incluiré en este breve recordatorio de algunos principios de inversión la conveniencia de contar con potenciales «coberturas geopolíticas», ya que también está más que demostrado que, sin estar exentas de riesgo, constituyen una estrategia que puede compensar las caídas de otros activos: me refiero a la exposición a materias primas en general, también a empresas cotizadas cuyas cuentas de resultados se vean favorecidas por un aumento de los costes energéticos y tener posiciones que se beneficien, directa o indirectamente, de un Dólar fuerte. Ejercicios como el presente ponen claramente todo ello de manifiesto.
Aún queda mucha IA para los mercados
Otra pauta a aplicar que viene especialmente bien recordar en esta columna es la de tener en cartera a los ganadores del crecimiento mundial Éstos acabarán dando fruto, con la debida paciencia inversora, en forma de subida de sus cotizaciones porque vertebran el crecimiento de la humanidad. La caída de las cotizaciones aquí explicada no socava, ni mucho menos, las perspectivas estructurales favorables del sector de la IA.
Estimo que la positiva tendencia bursátil podría prolongarse durante los próximos meses dado que la resistencia de la actividad económica, el crecimiento generalizado de los beneficios empresariales y la sólida inversión en IA tendrían que respaldar a los mercados. Además, el endurecimiento monetario por parte de los bancos centrales, relativamente moderado, debería de tener un impacto limitado en el crecimiento.
Con todo, para acabar este «dietario» de recomendaciones, tengan presentes las posiciones ligadas a estrategias de asignación dinámica de acciones, bonos y divisas, normalmente instrumentadas vía fondos de inversión especializados. En el año en curso, varias de ellas baten la rentabilidad de los índices más destacados y con mucha menos volatilidad (riesgo) que éstos.