La mejor amiga del inversor en estos momentos
La tensión fiscal francesa dispara las primas de riesgo y pone a prueba la estabilidad europea, aunque la renta fija recupera atractivo como refugio para los inversores
La preocupación por la deuda soberana de la Eurozona se intensifica conforme los problemas en Francia siguen sin resolverse por la desunión política. La presión se está extendiendo a Italia, al Euro y al crédito corporativo.
La rentabilidad de los bonos soberanos se incrementa
El diferencial entre las tasas de rendimiento del bono a 10 años de Francia y Alemania se amplió la pasada semana hasta situarse en 141 puntos básicos, niveles no vistos desde la crisis del Euro de 2012 cuando el epicentro de la crisis eran los países periféricos y existió un riesgo real de quiebra, particularmente de Grecia, cuya prima de riesgo se disparó a 3500 puntos.
El detonante de lo sucedido en Francia hace unos días fue la propuesta de presupuesto para 2027 del Gobierno francés cuyo objetivo es reducir el déficit al 5% del PIB y las dudas que su posible aprobación por el Parlamento inspiran a los inversores. El diferencial de Italia respecto a Alemania también se amplió y el Euro se depreció un 1,2% frente al dólar. Los diferenciales de los bonos corporativos de calidad así como los de alto rendimiento (high yield) también se ampliaron.
El entorno ha cambiado
Nadie duda de que, con la subida de la rentabilidad que ofrecen los bonos, las valoraciones de la renta fija en general se han vuelto más atractivas. Tampoco se cuestionan los mercados que una postura de política monetaria restrictiva de los bancos centrales, el BCE incluido por supuesto, va a acentuarse.
En este entorno tan negativo para la deuda soberana resulta llamativo que muchos inversores no estén desinvirtiendo en renta variable y que el índice Nasdaq estadounidense esté en máximos históricos y no muy distante de ese récord se sitúe el S&P 500.
De ahí que haya analistas que crean que el problema de la deuda soberana va más allá del alza de su rendimiento y que estamos ante un potencial problema de solvencia de los Gobiernos que superan los razonables límites económicos, fiscales e inflacionarios con su deuda.
En todo caso, la solvencia de los grandes emisores de deuda, considerada como la capacidad de repago de EEUU y de los principales países de la Eurozona, no puede ser puesta en duda debido solo a tensiones inflacionistas motivadas por la subida del coste de la energía, lo que, por otra parte, reduce («abarata») el coste real de esa deuda.
Cuestión distinta es el creciente peso de la deuda y de los déficits de estos países con respecto a su generación de riqueza e ingresos fiscales. Ahí creo que sí podemos ver una brecha en la solvencia de algunos países, ya que los costes de financiación de EEUU alcanzan su nivel más alto en 25 años y .
Sin embargo, hoy en EEUU existe una Reserva Federal muy activa que cuenta con instrumentos de contrapeso a las políticas de gasto público excesivo que disminuyen el coste de la deuda (quantitative easing, por ejemplo) y, en Europa, el BCE dispone de fondos de rescate específicos de respaldo a países (European Stability Mechanism) (fondo de rescate que concede asistencia financiera a los estados, pero bajo condicionalidad) o de su propia expansión cuantitativa (Transmission Protection Instrument) para bajar el coste de financiación de los Estados. Esto último, y dado que la mutualización de la deuda pública de la zona Euro no existe realmente, penalizaría sin duda la cotización del Euro que ya lleva sufriendo varios meses.