UNA SOLUCIÓN (DE INVERSIÓN) A LA BURBUJA DE BONOS

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Citaba hace una semana en este blog algunas de las alternativas de inversión que pueden protegernos de los efectos negativos de un eventual estallido de la burbuja de renta fija en la que se mueven los bonos emitidos en los países desarrollados (especialmente en Europa). Tuve la oportunidad de escuchar hace unos días a Aref Husain, jefe de renta fija de T. Rowe Price, gestora de fondos que fue reconocida por Morningstar como la mejor en renta fija en 2015. En su conferencia, Husain exponía su visión para este tipo de activo, la renta fija, en el que se ha desvirtuado la percepción del binomio rentabilidad/riesgo, y una solución de inversión para el complejo entorno actual que voy a glosar en este post.

Qué papel desempeña la renta fija en una cartera

Es básico considerar la razón por la cual un inversor tiene en su cartera un determinado peso de renta fija, bien directa o bien a través de fondos de inversión:

– Como protección para asegurar la preservación de su patrimonio.

– Para lograr un retorno de su inversión.

– Para financiar al emisor.

Normalmente, son las dos primeras causas las que determinan que los bonos formen parte de una cartera.

Baja correlación con la renta variable

Si el precio de la renta fija que se posee se mueve en la misma dirección que el de la variable, existe entonces un problema de gestión del riesgo. En la actualidad, de los factores citados por los que se poseen bonos en cartera, prima el de la seguridad, pues el retorno es evidente que es escaso y así va a continuar siéndolo durante un buen tiempo. Recordemos que cerca de la mitad de la renta fija emitida en euros cotiza en terreno negativo.

Por ello, debe tenerse sumo cuidado cuando se invierte en determinados tipos de bonos que cuentan con mayor expectativa de rentabilidad pero también con más riesgo (high yield y deuda emitida por países emergentes son dos buenos ejemplos), ya que su comportamiento puede ser similar al de la bolsa. La parte de renta fija de un patrimonio financiero tiene que protegerme cuando lleguen las caídas de la renta variable, bien porque mantenga su precio o bien porque incluso su cotización suba aunque las bolsas caigan.

Clasificando la renta fija

Tradicionalmente, se diferencia entre bonos de buena calidad (invetsment grade) y de calidad inferior y mayor rendimiento (high yield). El gestor de T. Rowe Price no cree que esta distinción deba siempre de condicionar las decisiones de inversión. De este modo, con una visión que considero mucho más adaptada al actual entorno de tipos de interés bajísimos, es necesario buscar focos de valor en el universo de la renta fija global. Ésta no se mueve dentro de un único ciclo como sucede habitualmente con la renta variable.

En el mundo de los bonos, existen grandes diferencias entre países y sectores y un amplísimo espectro de emisores cuyas calificaciones crediticias no responden en muchas ocasiones a la verdadera capacidad de repago de la empresa emisora en cuestión (factor que es determinante para evaluar la calidad de un bono). La frontera de solvencia entre un emisor y otro es casi siempre mucho más difusa que lo que disponen las categorías que establecen las agencias de rating. La clave está en saber discernir en un mercado amplísimo y variadísimo, como es el de los bonos, entre lo que puede aportar valor y aquello que suma más riesgo que retorno.

En búsqueda de alfa

Aunque sea un concepto más usado en la renta variable, la búsqueda de alfa es esencial en estos momentos para la inversión en renta fija. El concepto de alfa puede definirse como una variable que sirve para cuantificar la parte del retorno de un título que no obedece a las variaciones del mercado. En la renta fija, ese exceso de retorno es ahora más importante que nunca debido al ínfimo nivel de tipos de interés en que nos movemos.

Pues bien, hay gestores que llevan años logrando identificar ese alfa en renta fija. Sus carteras han logrado frenar la usual dependencia del rendimiento de un fondo con la situación de la curva de tipos de interés y sus desplazamientos. No es tarea fácil y menos en el escenario de tipos de interés que tenemos, pero es cierto que la consistencia en la gestión de este tipo de activo existe, igual que la hay en algunos vehículos de inversión que invierten en acciones.

No contar con un índice de referencia (benchmark) que actúe como ancla en los resultados no es plato de gusto para muchos en el mundo de la gestión de inversiones, por lo que la identificación de este tipo de gestión no es sencilla. Puede denominarse flexible, sin restricciones (unconstrained) o libre, aunque lo verdaderamente importante no es el nombre sino la recurrencia en la rentabilidad lograda a lo largo del tiempo y en contextos macroeconómicos diversos.

Porque la renta fija está en la cartera para cumplir su papel, no lo olvidemos.

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