Subida de rating y ¿bajada del bono?

Las paradojas y contradicciones son frecuentes en los mercados financieros. La situación de la deuda soberana española puede ser una de ellas. La agencia Standard & Poors acaba de elevar su rating, a la vez que aumentaba hasta el 1,6% la perspectiva de crecimiento del PIB español entre 2014 y 2016. Bonanza y seguridad para nuestros bonos pero sólo aparentemente. Ello se debe a que, pese a las citadas mejoras, creo que vamos a ver pronto el comienzo de un período bajista en el precio de los bonos del Tesoro y, seguramente, en toda la renta fija en euros. Me centraré en los primeros.

Las causas de la caída

Los motivos por los que auguro una mala época para las cotizaciones de nuestra deuda soberana son los siguientes:

– La deuda española cotiza en máximos de precio y mínimos de rentabilidad (recuerden que su movimiento es inverso) y la prima de riesgo se mueve en el entorno de los 150 puntos básicos (p.b.). ¿Puede bajar más? Sin duda y probablemente la veamos en 100 p.b. a lo largo del presente 2014. Ese movimiento debería comportar un incremento de precio, pero éste no depende únicamente del nivel de la prima de riesgo, sino que está en función del nivel de rentabilidad que ofrece, el cual, según mi visión, va a subir (el precio a bajar).
– La causa principal de lo anterior es sencilla: la referencia sobre la que basculan los precios de la deuda emitida en euros es el bono alemán. Éste presenta ahora una rentabilidad por debajo del 1,50%, habiendo tenido un asombroso recorrido a la baja en lo que llevamos de año. Creo que ese movimiento ha acabado y vamos a ver cómo la rentabilidad del bund comienza a subir (el precio a bajar).
– Por ello, pese a que nuestra prima de riesgo se reduzca, al elevarse la referencia a la que se incorpora, el resultado final es una rentabilidad más alta y, con ella, un precio más bajo. Es decir, la fuerza de subida del bono alemán va a superar al decremento de nuestra prima de riesgo, siendo el neto pues positivo e impulsando así la rentabilidad del bono español (precio a la baja, reitero).
– Tendremos dentro de poco otra intervención del Presidente del BCE Mario Draghi en la que, si cumple lo que él mismo ha anunciado, comunicará nuevas medidas de estímulo monetario. Podría pensarse que más dinero equivale a mayor compra de bonos. No será el caso. Las nuevas inyecciones de liquidez irán dirigidas a la economía real o al menos es lo que el mago Draghi intentará.
– La inflación de la Eurozona se mantiene por debajo del 1% pero no creo que tarde mucho en superar ese umbral. Un euro menos fuerte contra el dólar, las mencionadas nuevas medidas expansivas y un ulterior avance en el crecimiento del PIB deberían estimular el alza del IPC. La progresiva recuperación del crédito, tras los previsiblemente aceptables y cocinados resultados de los test de estrés de la banca europea, hará el resto para que la inflación vuelva a cobrar protagonismo.

Entorno negativo para toda la renta fija

El peor enemigo del precio de los bonos es la inflación. Por ello, considero que la tenencia de bonos con duraciones superiores a 2 ó 3 años es hoy una situación de riesgo. Siempre cabe, por supuesto, mantener los bonos hasta vencimiento (eso es lo que hacen los fondos de inversión de renta fija con objetivo de rentabilidad) y, siempre que no haya un impago, recibir entonces el 100% del nominal. Pero, atención: el nominal no tiene por qué coincidir con lo invertido ya que, y es caso frecuente hoy en día, el bono ha podido comprarse por encima de la par.

Este movimiento al alza de las rentabilidades de la renta fija y bajada de sus precios va seguramente a extenderse a los bonos públicos y privados de todos los países desarrollados. La renta fija emergente es una incógnita, aunque es probable que algo se vea arrastrada. La referencia a diez años del Tesoro de EEUU se sitúa en el entorno del 2,50% y el país crecerá este año más del 3%. Salvo que surja alguna sorpresa económica muy negativa (quiebra de un gran banco por fraude) o una crisis geopolítica (guerra con implicaciones económicas), lo que provocaría un efecto refugio e impulsaría la compra de bonos, el mundo de los tipos de interés anómalamente bajos no puede durar mucho más.

¿Hay alternativas?

En el mundo de la inversión, si la renta fija tradicional pasa a ser una opción a evitar durante un tiempo, ¿dónde puede colocarse la parte conservadora de una cartera? La respuesta no puede ser más clara: en el mercado monetario. ¿Pero con rentabilidad esperada cercana a cero? Sí, es el precio de la seguridad que hoy hay que pagar debido a la represión financiera basada en tipos ultra bajos que han impulsado gobiernos y bancos centrales. ¿Y no hay otras alternativas conservadoras con una expectativa de rentabilidad más alta? Sí y alguna ligada a renta fija pero gestionándola activamente. Las he explicado varias veces en este blog y volveremos sobre ellas. Hasta entonces, cuidado con los bonos.

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