¿Son los británicos de derechas?

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Hace unos días el Reino Unido eligió un nuevo gobierno. Contra todo pronóstico, el partido conservador se impuso con mayoría absoluta. Ninguna encuesta supo preverlo. ¿Se han vuelto los ingleses un pueblo de derechas? Aparte de la satisfacción que me causa el fracaso de las encuestas, herramienta de la que tantas veces abusan los políticos de manera ilegítima, hay otras consecuencias que pueden extraerse de lo sucedido y que creo pueden tener su extrapolación a la situación de la nación española.

 

Voto contra la incertidumbre

 

El pueblo británico ha votado buscando seguridad. La salida de la crisis del Reino Unido ha sido mucho más rápida que en el resto de países europeos, a excepción de Alemania. La creación de empleo ha sido espectacular: el porcentaje de la población en edad de trabajar con empleo alcanza el 73,3% (nivel más alto desde que se iniciase la serie histórica en 1971). Las últimas previsiones de sus autoridades presupuestarias muestran una evolución muy estable de la economía, con un crecimiento del 2,5% en 2015 y del 2,3% en los tres años posteriores. El crecimiento de la productividad en los últimos años es muy escaso pero éste, aunque ello no sirva de consuelo para la economía británica, es un mal que afecta desde el comienzo de la crisis financiera en 2008 a todo el mundo desarrollado. El balance económico es pues muy favorable y los votantes han pensado que una mayor estabilidad política impulsará, o como mínimo mantendrá, el bienestar de la mayoría de la población.

 

Los mercados lo han interpretado muy positivamente

 

Tanto que la bolsa británica, la renta fija, sobre todo los gilts (bonos soberanos ingleses), y la libra esterlina, han experimentado fuertes alzas. El triunfo conservador también está en la base de las subidas de los mercados de acciones europeos del pasado viernes. Fue especialmente llamativo el repunte de la libra contra el euro y el dólar cuando comenzaron a conocerse los datos electorales y que podemos ver en este gráfico confeccionado por JP Morgan:

 

Articulo 11-05-15

 

La incógnita de la UE

 

La pertenencia a la Unión Europea (UE) es quizás la cuestión que más dudas crea tras la victoria de David Cameron, quien se ha comprometido a la celebración de un referéndum sobre la permanencia en la UE en los próximos dos años. Esto podría dañar la confianza empresarial y la inversión extranjera. No obstante, no me parece que estemos ante una situación muy distinta a la que históricamente viene sucediéndose en las relaciones entre la UE y el Reino Unido. Además, la escasa sintonía de los ingleses con las cuestiones europeas se ve más que compensada por su independencia monetaria (están y seguirán fuera del Euro) y, unido a ello, por su independencia bancaria ya que mantienen un banco central con plenos poderes de supervisión y autonomía en la fijación de tipos de interés. Cuentan también con la existencia del cheque británico, que es un descuento en la contribución del Reino Unido a los presupuestos de la UE y que compensa buena parte de la diferencia positiva entre las aportaciones del Reino Unido al presupuesto de la Unión y lo que ésta le devuelve en forma de prestaciones y transferencias. Un chollo, vamos.

 

La lectura para España

 

No creo que el Reino Unido se haya convertido en un país de derechas, sino que sus habitantes, en un ejercicio de madurez democrática, han preferido, en un momento en que existen muchas incertidumbres en la economía global, dar continuidad a unas políticas que han logrado que el país retorne con fuerza la senda del crecimiento económico. De ahí algunas de las reflexiones que el ex primer ministro británico Tony Blair hacía tras la derrota laborista: “debemos dirigirnos a aquellos que dirigen las empresas, no solamente a los que trabajan en ellas…”, “…en el mundo actual muchas soluciones cruzan las fronteras de la izquierda y la derecha tradicionales…”, “…el partido (laborista) volverá a ganar cuando comprenda que el mundo está cambiando y que esos cambios pueden ser utilizados para mejorar la vida de la gente“.

 

Esto me parece muy ilustrativo sobre lo que considero deseable para España, inmersa como sabemos en varios procesos electorales cuyos resultados pueden ser determinantes para la continuidad del todavía incipiente impulso económico logrado. No en el sentido de dar una mayoría absoluta a un único partido, sino inclinándose mayoritariamente por opciones que buscan el bienestar de la ciudadanía y relegando a las alternativas más radicales a una minoría residual. El dinero es miedoso y cuando busca refugio por verse amenazado se mueve muy deprisa. Aprendamos del ejemplo inglés y dejemos el riesgo país, ligado al riesgo político, para otros.

 

www.icapital.es

twitter: @GSantos_A

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