¿Por qué no suben las bolsas?

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Más allá de la ralentización del crecimiento de la economía china, existen otros factores que están impidiendo la recuperación de las bolsas tras las caídas de agosto, especialmente en el caso de las europeas. Expondré aquí algunos de ellos y ya les avanzo que tienen un contenido más psicológico que de carácter fundamental.

 

A los bancos centrales les queda poca munición

 

Los tipos de interés no tienen prácticamente recorrido a la baja y las compras de renta fija en mercado abierto ya están en marcha. Poco más se puede hacer desde las autoridades monetarias. Los inversores saben que una política monetaria expansiva es clave para mantener un buen nivel de confianza. La percepción de un posible agotamiento de los efectos de esas políticas expansivas debilita la confianza y alienta las ventas.

 

La alternativa de la ausencia de remuneración se asienta

 

Los inversores se han acostumbrado a recibir poco o nada por sus posiciones conservadoras. El hecho de que un depósito ofrezca una rentabilidad del 0,5%, que las Letras del Tesoro se emitan a tipos negativos y que muchas empresas se financien a menor coste que el propio Estado, ya no llama la atención. Es la “nueva normalidad” de la que hablaba el gestor Gross para explicar el cambio estructural de las economías de los países desarrollados. Así las cosas, la tan aireada hasta hace poco rotación de bonos a bolsa en las carteras de los inversores no acaba de producirse.

 

El movimiento de la Reserva Federal se acerca

 

Esta semana conoceremos la decisión de la Fed sobre la subida de tipos de interés americanos. El comienzo del cambio de tendencia en la política monetaria es temido por los mercados. Las dudas sobre cómo va a afrontarse el proceso, especialmente en cuanto a la velocidad de las subidas, crean incertidumbre que se traduce en caídas de los índices bursátiles.

 

Miedo al agotamiento de la tendencia

 

Las tendencias alcistas tienen su final. Pese a los altibajos, el S&P 500 ha casi triplicado el nivel en que se encontraba en la primavera de 2009. El Ibex y el Eurostoxx, más discretos, han experimentado subidas superiores al 30% y al 60% respectivamente desde los mínimos pos-Lehman. ¿Y si estuviéramos comenzando una fase de mercado bajista? No lo creo.

 

Lo que necesita el mercado

 

Creo que para que vuelvan al mercado primero la calma y luego las compras, es necesario que se cumplan dos condiciones: que la Reserva Federal comience ya a subir los tipos de interés proporcionando un mensaje convincente sobre el crecimiento de EEUU y que lleguen datos que transmitan confianza sobre la economía china. Ésta, aunque frenándose, debería mantener tasas de crecimiento de PIB en el entorno del 6% durante los próximos años, lo que alejaría el fantasma de la recesión global por el indeseado aterrizaje forzoso del gigante asiático.

 

Tengo plena confianza en la actuación de la FED y en su habilidad para transmitir confianza al mercado. La situación de China es más complicada aunque, a diferencia de lo que sucede en Europa y Japón, su banco central sí que cuenta con margen para seguir estimulando la economía. De ahí que deberíamos pronto conocer el anuncio de más medidas expansivas por parte del Banco Popular Chino, así como el impulso de la política de reformas que facilite el avance de la economía china hacia un crecimiento más basado en el consumo que en la inversión.

 

Los resultados empresariales pueden ser el catalizador para las alzas

 

En unas semanas sabremos si la mejora de los resultados empresariales de buena parte de las empresas europeas cotizadas, que ya constatamos en el segundo trimestre de este año, se revalida en el tercero. Estimo que así será pues, conforme avanza el año, se muestran más claramente los efectos de los dos factores clave de la economía europea en este ejercicio: la depreciación del euro (mayor capacidad exportadora) y la caída del precio del petróleo (menor coste de la energía).

 

Por ello, creo que sigue siendo recomendable continuar sobreponderando el peso de la bolsa europea y, dentro de ésta, el de la alemana, favoreciendo a aquellas empresas con un crecimiento esperado diferencial siempre que éste les otorgue un mayor margen de seguridad (diferencia entre el valor intrínseco y el precio de mercado de una acción), lo que nos facilitará protección en caso de ulteriores caídas del mercado. Con estos fundamentos, aceptando la volatilidad del activo y escogiendo con buen criterio el tipo de compañías en que se invierte, considero que acabaremos teniendo un buen año bursátil en Europa. Y en España, si no lo estropean los políticos, también.

 

www.icapital.es

twitter: @GSantos_A

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