La volatilidad, el amigo inseparable

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Muchos pensarán que decir que la inversión en bolsa tiene riesgo es una perogrullada. ¡Parece tan evidente que puede subir o bajar!. Sin embargo, el exceso de confianza que traen las buenas rachas bursátiles hace que muchos olviden esta máxima. La psicología del inversor es una materia sutil y llena de subjetivismo. Como lo es el riesgo y la manera de afrontarlo. Expondré a continuación cómo poder hacer de éste un amigo en lugar de un adversario, algo muy útil para la fase de mercado que vivimos con violentos movimientos en los precios de las acciones.

 

La subjetividad del riesgo

 

Ilustraré el irrefutable hecho de la subjetividad del riesgo con el ejemplo del saltador de puenting que cuenta cómo un aventurado saltador va a llevar a cabo un salto y tres personas le están observando: el fabricante de la cuerda, la mujer del saltador y su asegurador. Sólo si salta, se expondrá al riesgo y, ante él, cada uno tiene una percepción diferente aun tratándose del mismo hecho:

 

  • El fabricante está convencido de la ausencia de riesgo en el salto, pues conoce perfectamente cómo está hecha la cuerda, su funcionamiento testado en cientos de ocasiones y la inexistencia de accidentes desde que la cuerda se fabrica; lo primero que le viene a la cabeza es la reputación de su empresa y que ésta saldrá de nuevo reforzada y, por ello, le agrada la situación ya que se siente seguro porque no aprecia riesgo en ella.
  • Por el contrario, la mujer del saltador está muy nerviosa, teme por la seguridad del salto y la integridad física de su marido, e intenta convencer a éste de que no salte; está alterada e intranquila por el componente afectivo de su relación con el saltador.
  • Finalmente, el asegurador está pensando en la cobertura de un eventual accidente en caso de que el salto se produzca y en la posibilidad de que, si fallara la cuerda, su compañía tenga que asumir el coste de una indemnización; es el único que sabe que el saltador tiene un seguro de vida y se concentra en el daño económico.

 

La posición de cada uno y el conocimiento de informaciones ligadas al suceso del salto, hacen que haya visiones y percepciones totalmente distintas de un mismo hecho. Si reemplazan el puenting por la compra de acciones en bolsa, advertirán cómo también aquí sucede que ante una misma acción, invertir en renta variable, los elementos personales de cada uno (capacidad económica, necesidades de liquidez, nivel de información sobre las empresas en que se invierte, etc.) determinan su visión del nivel de riesgo en caso de llevar a cabo la inversión.

 

El riesgo es subjetivo y personal y su percepción depende en gran medida del conocimiento o ignorancia de ciertos hechos. Debe asumirse sólo si se tiene capacidad para ello y, si así se hace, hay que considerarlo como algo inherente a la inversión que, como inevitable, es mejor gestionarlo.

 

Diversificación y plazo, la mejor herramienta

 

No conozco pauta o regla de inversión alguna que sea más efectiva para superar el riesgo de una inversión que una diversificación eficiente entre activos y la asunción de una visión de plazo coherente con la volatilidad de la inversión a realizar. Luego habrá que hacer el ajuste fino con el deseable concurso de un especialista que asesore y valore escenarios, mida correlaciones entre activos y monitorice las variables que influyen en la inversión. Seleccionar adecuadamente y posicionar una cartera en función del entorno económico, del desarrollo de los ciclos y, por supuesto, del sentido común, son los catalizadores para lograr una buena convivencia con el riesgo.

 

La paciencia tiene recompensa

 

El paso del tiempo demuestra que, cuando se ha invertido en empresas de calidad con precios razonables en relación a su valor intrínseco, bien directamente o bien través de fondos de inversión, el saber esperar tiene su recompensa. Leía estos días un documento de análisis de la gestora americana Fidelity donde se mencionaban datos que ya he expuesto alguna vez en este blog: entrar y salir del mercado como vía para evitar la volatilidad puede provocar perderse los mejores días del mercado y tener un impacto muy negativo en la rentabilidad de una cartera de inversión.

 

Al cuantificar lo que ocurre cuando se pierden las 5 o las 30 mejores jornadas bursátiles a lo largo del tiempo, los datos son concluyentes: considerando los últimos 27 años, la rentabilidad del Dax alemán es de casi el 1.100%, pero restándole las 5 o las 30 mejores sesiones, esa rentabilidad se reduce a casi la mitad en el primer caso y a tan solo un 68% en el segundo. Similares análisis con análogos resultados pueden hacerse con otros índices (excepto con el japonés).

 

En la misma línea, me enviaban los responsables en España de la gestora GAM un análisis con datos desde 1990 que mostraba cómo en 25 ocasiones de las 34 caídas equivalentes a la que estamos viviendo este verano, la rentabilidad de los tres siguientes meses había sido positiva alcanzando, en media, casi un 6%.

 

El riesgo desaparece vendiendo y hay alternativas

 

Me refiero a alternativas distintas del monetario puro con nula remuneración, ya que si para un inversor las caídas de la bolsa son insoportables, lo mejor es salir de activos de riesgo y entrar en otro tipo de inversión. Tanto los buenos fondos mixtos flexibles que amortiguan las caídas y saben incorporarse a tendencia, como los de activos de renta fija a corto plazo o de gestión flexible de bonos y divisas (evitando la renta fija direccional por su actual riesgo asimétrico), son alternativas que pueden protegernos en un entorno volátil como el actual.

 

Para evitar asimismo el riesgo de la bolsa tradicional, son ahora especialmente recomendables los fondos con estrategias long-short y market neutral pues, tras estas sacudidas bursátiles, cuando llegue el momento de la estabilización del mercado, la selectividad en las compras tenderá a imponerse y beneficiará a las compañías de mejores fundamentales que acostumbran a formar parte de la cartera “larga” de este tipo de estrategias de gestión.

 

Finalmente, la diversificación en divisa (dólar como moneda extranjera preferida en estos momentos) y la utilización de coberturas con opciones dentro de fondos y sicavs, también deben de facilitar la superación de este bache bajista con menos tensiones.

 

El vaso medio lleno

 

Para acabar, les dejo dos de las máximas que se atribuyen al gran inversor y empresario Warren Buffet: “si no puedes ver caer tu acción un 50% sin entrar en pánico, no deberías invertir en bolsa” y “la incertidumbre es el amigo fiel del que compra acciones a largo plazo”. Y añadiré una de mi cosecha: si una inversión es buena, ante la incertidumbre, tengan paciencia y tiendan a ver el vaso medio lleno, vivirán más felices y acabará pasando lo mismo.

 

www.icapital.es

twitter: @GSantos_A

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