Ineficiencia de mercados e información: tormenta perfecta

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Recientemente El Pais publicaba un interesante artículo donde en un estudio reciente de psicología cognitiva, Briony Swire-Thompson (Western Australia University) planteó a dos millares de ciudadanos estadounidenses un par de afirmaciones sobre una creencia absurda: “Las vacunas provocan autismo” y “Donald Trump afirma que las vacunas provocan autismo”.
Los partidarios de Donald Trump asumían la afirmación con una convicción plena cuando llevaba el nombre de su ídolo político. Al hacerles comprender su inconsistencia, rectificaban, pero unas semanas después, tras volver a plantearles la cuestión, de nuevo creían ciegamente en las palabras de Trump. El estudio de Swire-Thompson documenta, como concluye Yudhijit Bhattacharjee en National Geographic, “la ineficacia de la información”.

Esta cuestión enlaza directamente con la eficiencia de los mercados financieros. ¿Lo son?
Se dice que los mercados financieros son eficientes cuando son capaces de trasladar a los precios de los activos, en cualquier momento, toda la información relevante de esos activos. Es decir, que el precio de esos activos refleja en todo momento toda la información disponible sobre los valores y lo hace de manera no sesgada.
Aclarar que entendemos por información relevante toda aquella que se refiere a las condiciones económicas generales y particulares de cada empresa y que pueden influir de manera evidente en el precio del activo.

Independientemente de si la eficiencia de los mercados es débil, intermedia o fuerte, al decir que los precios reflejan absolutamente toda la información relevante de los valores, ya sea pasada, pública o privada, la realidad es que la eficiencia de los mercados está siempre en entredicho. ¿Por qué? Muy sencillo.
La propia teoría asume que los mercados (y por extensión los inversores) actúan siempre de manera racional o que no hay factores externos que intervienen en las cotizaciones. La práctica nos dice que nada de eso suele ocurrir, el comportamiento de los inversores no siempre se ajusta a los estándares del análisis fundamental o del análisis técnico y el factor psicológico interviene en dicho comportamiento de manera muy notable.

Pues bien, si además de esta última reflexión añadimos que la información que incorporamos de forma ineficiente es en muchas ocasiones en si misma altamente ineficiente, tenemos la tormenta perfecta para tomar decisiones de forma equivocada.

Elimine ambos factores de su ecuación de toma de decisiones. ASESÓRESE.

 

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