Archivos mensuales: junio 2017

Por qué China ha cambiado el mundo (y los mercados)

Todo va excesivamente deprisa y la economía no es una excepción. De ahí que no paremos lo suficiente a reflexionar sobre el porqué de la situación económica en que el mundo se encuentra en la actualidad. A mi juicio, gran parte de la bonanza que nos rodea se la debemos a la evolución de China. En Estados Unidos, si el alza de la economía supera el verano del 2019, estaremos ante un nuevo récord de ciclo expansivo. El comunismo soporta el capitalismo, como ya he escrito alguna vez en este blog.

Por qué la FED irá despacio (y lo bien que vendrá)

El ciclo expansivo de la economía estadounidense que va para 8 años podría estar llegando a su máximo. Se trata del debate de mayor trascendencia para la economía mundial y los mercados financieros. La Reserva Federal (FED) volvió a subir los tipos de interés la pasada semana (subida a un rango de 1,00 – 1,25%) y confirmó su intención de reducir el tamaño de su balance. Desde que comenzara a cambiar la tendencia de sus tipos de intervención hace un año y medio, la actuación de la FED ha estado caracterizada por la prudencia, a veces probablemente excesiva. Sin embargo, sabemos bien en Europa que en esta materia mejor pecar por exceso de cautela que por defecto, pues no olvidamos a Trichet y a su intempestiva subida de tipos en la primavera de 2011 que ayudó a sumir a Europa en la recesión. De nuevo, ahora, nos estamos jugando mucho.

Invertir con sentido común: las grandes ideas de largo plazo

Las grandes tendencias de la humanidad son también grandes ideas de inversión. Las ideas de inversión a largo plazo (long term invesments – LTI – en la denominación de UBS) son probablemente una de las materias financieras que más llaman la atención a inversores y gestores. Se trata de dinámicas de crecimiento estructural que vertebran el avance de la humanidad en muchos campos.

EMERGENTES, sí, pero con criterio

Los mercados emergentes son siempre la eterna promesa de una buena inversión. Está afirmación siempre se basa en una realidad demográfica mucho más atractiva, expansiva y joven de estos países comparados con el mundo desarrollado. Sin embargo, a pesar de la rápida adopción de la tecnología por las sociedades en vías de desarrollo, los cambios estructurales son mucho más lentos, convirtiendo las apuestas de inversión en inversiones de muy largo plazo, sazonadas con fuertes vaivenes en los mercados por múltiples factores como la evolución de las materias primas o del crecimiento Chino. En este artículo desgranamos los elementos esenciales que explicarán el crecimiento diferencial de estas economías y el porqué de nuestra apuesta.

Y llegó el coco (SAN) y se lo comió (POP)

El coco es el Banco Santander. Y lo comido es el Banco Popular, claro. El coco en finanzas se denomina “CoCo” o bono contingente convertible, que es una emisión híbrida con características de deuda perpetua (pagan un interés al inversor) y capital (tienen capacidad de absorción de pérdidas). Popular, forzado por la necesidad de reforzar sus fondos propios consumidos por las pérdidas y provisiones arrastradas desde el estallido de la burbuja, había emitido CoCos en dos ocasiones: 750 millones de euros en febrero de 2015 pagando un interés del 8,25% y otros 500 millones en octubre 2013 con cupón del 11,5%. Un high yield en toda regla, vamos. Ambas emisiones debían pagar cupón este julio próximo y el mercado descontaba que era muy probable que no lo hicieran (poco antes de la intervención, esos bonos cotizaban por debajo del 50% de la par). Habría sido un default en toda regla con la consecuencia automática del cierre de las pocas vías de financiación que le quedaban a un agónico Banco Popular.

Riesgos geopolíticos crecientes: ¿amenaza para las bolsas?

Cuando a principio de año se publicaban las previsiones para los mercados financieros en 2017, la mayor parte de analistas, incluido un servidor, considerábamos el riesgo geopolítico como una de las mayores amenazas para la estabilidad financiera y el crecimiento de las economías. Cuando estamos cerca de alcanzar la mitad del ejercicio, algunos de los principales escollos se han superado, al menos aparentemente, de manera favorable o como mínimo ordenada y entre ellos: el comienzo del mandato de Trump, las elecciones presidenciales en Holanda y Francia, la activación del artículo 50 del Tratado de Lisboa por parte del Reino Unido y el referéndum de Turquía. En septiembre comprobaremos si se confirma lo que es más probable y positivo para los mercados con la renovación del mandato de Merkel en Alemania (sería el cuarto). Sin embargo, hay dos elementos de difícil análisis cuyas consecuencias son altamente inciertas: la generalización e intensificación de los ataques de islamistas radicales en Europa y, en nuestro ámbito doméstico, la deriva política del movimiento nacionalista catalán.